Estados Unidos tendrá control mayoritario sobre campos que concentran más de 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano. El pacto contempla inversiones superiores a US$100.000 millones, pero abrió una fuerte controversia por soberanía, transparencia y el futuro político de Venezuela.
Después de años de sanciones, bloqueo y enfrentamiento político, Estados Unidos y Venezuela encontraron en el petróleo un inesperado punto de encuentro.
Donald Trump anunció lo que calificó como el “mayor acuerdo petrolero de la historia”: un pacto que contempla el desarrollo de 17 campos estratégicos y permitirá a Estados Unidos tener control mayoritario sobre activos que reúnen más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas.
La cifra equivale aproximadamente a una quinta parte de las enormes reservas venezolanas.
US$100 mil millones para recuperar la industria
La presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, confirmó que el acuerdo tendrá una duración de 25 años y buscará llevar la producción involucrada a más de 1,5 millones de barriles diarios.
Caracas proyecta inversiones superiores a US$100.000 millones y calcula ingresos para el Estado venezolano cercanos a US$209.000 millones.
La necesidad de capital es crítica. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero su industria sufrió durante décadas problemas de inversión, infraestructura, gestión y posteriormente el impacto de las sanciones estadounidenses.
¿Qué obtiene Estados Unidos?
Washington asegura acceso a una gigantesca fuente de petróleo en su propio hemisferio y Trump sostiene que el acuerdo permitirá fortalecer el suministro estadounidense y contribuir a reducir el precio de los combustibles.
También pretende utilizar petróleo venezolano para recuperar su Reserva Estratégica de Petróleo, actualmente en niveles históricamente bajos.
Sin embargo, explotar esas reservas requerirá inversiones, infraestructura y años de trabajo, por lo que sus efectos sobre los precios internacionales y estadounidenses no necesariamente serán inmediatos.
El petróleo abre una nueva controversia
La magnitud económica del pacto no es lo único que genera discusión.
Sectores políticos y especialistas venezolanos cuestionan que un acuerdo sobre uno de los principales recursos estratégicos del país haya sido negociado sin un debate público previo y con pocos detalles conocidos sobre sus condiciones.
También existen dudas sobre cuánto control efectivo conservará Venezuela y sobre la legitimidad política de un convenio firmado por el gobierno interino de Rodríguez.
La controversia cruza incluso las fronteras ideológicas: críticos tanto del chavismo como de la oposición venezolana han cuestionado diferentes aspectos del acuerdo.
Plano General
El petróleo consiguió lo que durante años parecía imposible: convertir a Washington y Caracas de adversarios en socios estratégicos.
Para Venezuela, los US$100.000 millones prometidos podrían significar la oportunidad de reconstruir una industria deteriorada. Para Estados Unidos, 65.000 millones de barriles representan seguridad energética y una enorme ventaja geopolítica.
Pero existe una pregunta que supera al petróleo: ¿qué ocurrirá ahora con la transición política venezolana?
Si mantener la estabilidad del actual gobierno garantiza a Washington acceso privilegiado al crudo, los incentivos políticos de Estados Unidos podrían cambiar. Y allí probablemente está la controversia más importante de todo el acuerdo.










