Estrés, cambios hormonales, medicamentos e incluso algunas enfermedades pueden modificar el deseo sexual. Especialistas del Servicio de Salud Maule explican por qué estos cambios no necesariamente significan que exista un problema de pareja.
El deseo sexual no se mantiene necesariamente igual durante toda la vida. Puede aumentar, disminuir o simplemente sentirse diferente dependiendo del momento que atraviesa una persona.
Y aunque una baja en el deseo suele asociarse rápidamente con dificultades en la relación de pareja, las razones pueden estar bastante más allá del vínculo afectivo.
Gonzalo León, matrón del equipo de Salud Sexual y Reproductiva del Servicio de Salud Maule, explica que en la sexualidad intervienen factores físicos, emocionales y sociales. Entre ellos aparecen las hormonas, la autoestima, la salud mental, la comunicación y la calidad de las relaciones.
Estrés, hormonas y salud mental también influyen
El estrés, la ansiedad y la depresión pueden afectar el bienestar sexual. Lo mismo ocurre con determinados cambios hormonales.
En las mujeres, etapas como el climaterio o el posparto pueden generar modificaciones físicas y emocionales. En los hombres también pueden producirse cambios hormonales o aparecer condiciones de salud que repercutan en la sexualidad.
Algunas enfermedades crónicas, como la diabetes y determinadas patologías cardiovasculares o neurológicas, también pueden tener efectos.
A eso se suman ciertos medicamentos. Algunos antidepresivos, antihipertensivos y tratamientos hormonales pueden modificar el deseo o la respuesta sexual. En estos casos, la recomendación es consultar con profesionales de salud y no suspender un tratamiento por cuenta propia.
¿Cuándo conviene consultar?
Un cambio ocasional no significa necesariamente que exista un problema. Sin embargo, cuando se vuelve persistente, genera preocupación o afecta el bienestar y la calidad de vida, puede ser recomendable buscar orientación profesional.
También ayuda conocer el propio cuerpo, mantener controles periódicos y conversar abiertamente con la pareja sobre aquello que genera bienestar, incomodidad o simplemente ya no se desea.
Plano General
Hablar de salud sexual también significa sacar el tema del terreno de los prejuicios. El deseo puede cambiar con la edad, las circunstancias y la salud, y entender qué está ocurriendo puede ser mucho más útil que asumir inmediatamente que el problema está en la relación.










