La mayoría de los casos no se explica por una mutación hereditaria de alto riesgo. A eso se suma que algunas mujeres postergan sus controles porque se sienten bien, mientras que el impacto emocional puede continuar incluso después del tratamiento.
El cáncer de mama sigue siendo una enfermedad en la que el diagnóstico oportuno puede marcar una diferencia. Sin embargo, todavía existen ideas que pueden llevar a algunas mujeres a postergar controles o restarle importancia a señales que requieren evaluación.
Una de ellas es pensar que, si no existen antecedentes familiares, el riesgo es bajo. La ausencia de casos en la familia no significa quedar fuera de riesgo.
No todo el cáncer de mama es hereditario
El doctor Enrique Waugh, jefe del Programa de Cáncer de Mama y Reconstrucción de Clínica Santa María, explicó que es importante distinguir entre alteraciones genéticas, factores hereditarios e historia familiar.
Según detalló, la mayoría de las alteraciones genéticas que dan origen al cáncer de mama se adquieren durante la vida. Solo una parte de los casos está relacionada con variantes hereditarias de alta penetrancia, como BRCA1, BRCA2 o PALB2.
Por eso, no tener familiares con cáncer de mama no significa quedar fuera de riesgo ni reemplaza los controles correspondientes.
Cuando sentirse bien también puede retrasar una consulta
La radióloga Mónica Zavala, de Clínica Biobío, advirtió que algunas mujeres postergan sus controles por falta de tiempo, temor a un resultado negativo o simplemente porque no presentan molestias.
El cáncer de mama puede no generar síntomas en sus primeras etapas. Por eso, esperar a notar algún cambio para consultar puede retrasar la detección.
La mamografía es una de las principales herramientas utilizadas para detectar el cáncer de mama y su indicación depende de la edad, los antecedentes y las características de cada paciente.
También es importante consultar ante cambios como un bulto en la mama o axila, modificaciones en el tamaño o forma de la mama, alteraciones de la piel o cambios en el pezón.
El tratamiento no siempre marca el final del proceso
Superar la etapa activa del tratamiento tampoco significa que todas las consecuencias de la enfermedad desaparezcan.
La psicóloga Elena Rug, de Clínica Ciudad del Mar, explicó que algunas pacientes enfrentan un período emocional complejo después del alta. Durante el tratamiento existe una sensación de estar actuando constantemente frente a la enfermedad, mientras que posteriormente pueden aparecer con mayor fuerza el miedo a una recurrencia y la ansiedad asociada a los controles.
La salud mental también forma parte del proceso de recuperación y seguimiento.
Existen distintas alternativas frente al diagnóstico
El diagnóstico puede generar temor por los tratamientos y por los cambios que estos pueden producir en el cuerpo.
La cirujana de mama Camila Seymour, de Clínica Dávila, destacó que existen alternativas como la reconstrucción mamaria y la cirugía oncoplástica, cuya indicación depende de las características de cada caso.
La decisión sobre el tratamiento debe evaluarse junto al equipo médico, considerando el tipo y extensión del cáncer y las características particulares de cada paciente.
Plano General
La idea de que el cáncer de mama solo afecta a mujeres con antecedentes familiares puede generar una falsa sensación de seguridad. Los controles y la consulta ante cambios en las mamas siguen siendo parte importante de la detección oportuna, mientras que el acompañamiento físico y emocional continúa después del tratamiento.










