Fiyi enfrenta una rápida expansión del VIH y las autoridades han alertado sobre esta forma de consumo de drogas. Aunque su alcance aún no está claro, especialistas advierten sobre el riesgo de transmitir infecciones graves.
Una práctica conocida como bluetoothing encendió las alertas sanitarias en Fiyi, país del Pacífico que enfrenta una de las epidemias de VIH de más rápido crecimiento en el mundo. El método consiste en extraer sangre de una persona que acaba de inyectarse drogas e introducirla en otra para provocar un segundo efecto.
Quienes recurren a esta práctica buscan aprovechar las sustancias que permanecen en la sangre y reducir el costo del consumo. Sin embargo, el procedimiento implica riesgos importantes, especialmente cuando se comparten agujas o se intercambia sangre contaminada.
Según los datos recogidos por la BBC, aproximadamente uno de cada 60 adultos en Fiyi vive actualmente con VIH, frente a uno de cada 167 hace cinco años.
¿Por qué es tan peligroso el bluetoothing?
El VIH se transmite a través de la sangre contaminada. Por eso, compartir agujas o introducir sangre de otra persona en el organismo puede facilitar la transmisión del virus.
El riesgo no se limita al VIH. La Organización Mundial de la Salud (OMS) también advierte sobre la posibilidad de contraer hepatitis B y C, además de infecciones bacterianas graves.
La magnitud del bluetoothing en Fiyi, sin embargo, todavía no está completamente establecida. Una evaluación de la OMS realizada en diciembre pasado entrevistó a 56 personas que se inyectaban drogas. De ellas, dos dijeron haber practicado esta modalidad y cuatro señalaron haberla presenciado.
Pese a estas cifras, organizaciones comunitarias sostienen que la práctica existe y piden reforzar la prevención, el acceso a material de inyección estéril y la atención a las personas que consumen drogas.
Una crisis que exige prevención
En enero, las autoridades de Fiyi declararon una crisis nacional por el aumento de los casos de VIH y anunciaron un programa de intercambio de agujas y jeringas.
El país no es el único donde se han documentado prácticas similares. En Tanzania se conoce como flashblood, mientras que también se han reportado casos en países africanos como Lesoto, Zimbabue y Sudáfrica.
Plano General
El caso de Fiyi muestra los desafíos que enfrentan los sistemas de salud ante el consumo problemático de drogas y las barreras para acceder a medidas de prevención. Aunque no está demostrado que el bluetoothing explique por sí solo el aumento del VIH, evitar el intercambio de agujas y sangre es fundamental para reducir el riesgo de transmisión.










