Ronronear, amasar una manta, parpadear lentamente o elegir dormir a tu lado no son simples manías. Una veterinaria explica qué significan algunas de las conductas más habituales de los gatos y cómo reconocer cuándo un felino se siente seguro y cómodo contigo.
Los gatos tienen cierta fama de independientes, misteriosos y, dependiendo del ejemplar que gobierne la casa, ligeramente indiferentes a la existencia humana. Pero que no reciban a sus tutores moviendo la cola frente a la puerta no significa que no demuestren afecto.
Simplemente hablan otro idioma.
Un ronroneo durante las caricias, ese curioso movimiento de las patas conocido como «amasar» o la decisión de instalarse a dormir justo al lado de una persona pueden revelar bastante sobre cómo se siente un gato.
En el marco del Día Internacional del Gato, que se celebra este 8 de agosto, la médico veterinaria Consuelo Tarragó explica que aprender a interpretar estas señales permite comprender mejor a los felinos y fortalecer el vínculo con ellos.
«Muchas veces pensamos que son animales distantes, pero cuando se sienten seguros y tranquilos expresan confianza de distintas maneras», señala la especialista.
El ronroneo: mucho más que un sonido
Es probablemente una de las señales felinas más reconocibles.
El ronroneo se produce mediante la vibración de los músculos de la laringe mientras el gato respira y suele aparecer cuando está descansando, recibe caricias o comparte un momento de tranquilidad.
Aunque normalmente se relaciona con situaciones de bienestar, también forma parte de un sistema de comunicación más amplio. Por eso siempre conviene interpretarlo considerando el contexto y el resto del lenguaje corporal del animal.
¿Por qué los gatos «amasan» a las personas?
Patas arriba. Patas abajo. Y nuevamente.
El famoso amasado tiene su origen en las primeras etapas de la vida del gato. Durante la lactancia, los gatitos realizan ese movimiento sobre el abdomen de su madre para estimular la salida de leche.
Muchos mantienen la conducta durante su vida adulta y vuelven a realizarla sobre mantas, cojines e incluso personas cuando se sienten cómodos, protegidos y relajados.
Así que sí: convertirse ocasionalmente en masa de pizza felina puede considerarse una buena señal.
Si te mira y parpadea lentamente, hay confianza
Una mirada seguida de un cierre lento de los ojos también tiene significado.
Según Tarragó, el parpadeo lento es una señal de confianza y suele aparecer cuando el gato se siente seguro en presencia de una persona.
Algo parecido ocurre cuando decide dormir cerca de su tutor.
Durante el sueño, los animales se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad. Por eso, elegir descansar junto a una persona puede indicar que perciben ese espacio como seguro.
¿Y por qué se restriega contra tus piernas?
Cuando un gato frota su cabeza o cuerpo contra una persona no necesariamente está pidiendo comida —aunque tampoco descartemos sus oscuras intenciones—.
Los felinos poseen glándulas que liberan feromonas y utilizan este comportamiento para depositarlas sobre objetos, espacios y personas que reconocen como familiares.
De esta manera construyen una especie de mapa olfativo de aquello que consideran conocido y seguro.
La eterna pregunta: ¿por qué aman tanto las cajas?
Compras una cama sofisticada para gatos.
El gato elige la caja.
La ciencia, al menos, puede aliviar parcialmente la ofensa.
La preferencia de los felinos por estos espacios responde a su comportamiento natural. Las cajas les ofrecen refugio, reducen su sensación de vulnerabilidad y les permiten observar el entorno desde un lugar protegido.
También pueden convertirse en espacios para descansar o jugar y resultar especialmente atractivas cuando el animal enfrenta ambientes nuevos o situaciones que le generan estrés.
Conocer sus hábitos también ayuda a cuidar su salud
Entender el comportamiento cotidiano de un gato no sirve únicamente para saber si está demostrando cariño.
También permite detectar cambios.
Si un animal modifica repentinamente sus hábitos, deja de realizar conductas frecuentes o comienza a aislarse, esos cambios pueden ser una señal de que algo ocurre y justificar una consulta veterinaria.
Los controles periódicos, una alimentación adecuada y mantener al día su calendario de vacunación forman parte de los cuidados básicos para proteger su bienestar.
Cada gato, por supuesto, tiene su propia personalidad. Algunos buscarán contacto constantemente y otros necesitarán bastante más espacio.
Pero detrás de esos pequeños rituales cotidianos existe un lenguaje. Y aprender a observarlo puede ser una de las mejores maneras de entender qué intenta decir ese misterioso compañero que, convengamos, probablemente sigue convencido de que la casa es de él y nosotros simplemente pagamos las cuentas.
Plano General
Convivir con un gato implica aprender una forma de comunicación que funciona más mediante gestos que mediante grandes demostraciones. Reconocer esas señales no significa humanizar su comportamiento, sino precisamente lo contrario: entenderlo desde su naturaleza. Y quizá ahí esté parte del encanto de los felinos: no siempre dicen «te quiero» de una manera evidente, pero vaya que encuentran formas de hacerlo.










