El Índice Global de Confiabilidad 2026 de Ipsos ubicó a Chile entre los países con menor confianza general entre las 31 naciones analizadas. Mientras científicos, profesores y médicos concentran las mejores evaluaciones, políticos, ministros e influencers aparecen en el extremo opuesto.
Chile parece tener bastante claro a quién le cree y a quién mira con distancia.
El nuevo Índice Global de Confiabilidad 2026 de Ipsos muestra una marcada brecha entre las profesiones asociadas al conocimiento, la educación y la salud, y aquellas relacionadas con el poder político o la influencia pública.
La medición, realizada entre 23.537 adultos de 31 países entre el 19 de junio y el 3 de julio de 2026, dejó además a Chile con un índice neto de confianza de -13 puntos, uno de los registros más bajos del estudio.
No está solo: Ipsos señala que todos los países latinoamericanos incluidos en la encuesta obtuvieron resultados negativos en este indicador.
La confianza sobrevive mejor lejos del poder
El fenómeno chileno forma parte de una tendencia bastante reconocible a escala internacional.
En el promedio de los 31 países, los médicos alcanzan un 58% de confianza, seguidos por los científicos con 57% y los profesores con 53%. En 27 de los 31 países estudiados, precisamente estas tres profesiones ocupan los primeros lugares.
En Chile, el patrón vuelve a favorecer a científicos, docentes y médicos frente a buena parte de las demás profesiones consideradas en el estudio.
Al otro extremo aparecen las figuras vinculadas a la política y la influencia pública.
En el resultado global, apenas 13% considera confiables a los políticos, mientras los influencers de redes sociales alcanzan 14%. Los ministros y miembros de gabinetes también se ubican entre los grupos con mayores niveles de desconfianza.
La inteligencia artificial tampoco convence demasiado
La edición 2026 incorporó además nuevos protagonistas a la pregunta por la confianza.
Uno de ellos fue particularmente inevitable: los chatbots de inteligencia artificial.
El resultado está lejos de entregarles un cheque en blanco.
En los 31 países estudiados, 23% considera confiables a los chatbots de IA, mientras 40% los califica como poco confiables. Ipsos detectó además que el escepticismo es especialmente alto en países europeos y de habla inglesa.
Los emprendedores tecnológicos tuvieron mejor suerte: globalmente, un 31% los considera confiables frente a un 25% que desconfía de ellos.
Pero los chilenos todavía confían en otras personas
Quizás uno de los datos más interesantes aparece cuando desaparecen los cargos, profesiones y etiquetas.
Ipsos preguntó también por la persona común del propio país.
Y ahí la fotografía cambia.
A nivel global, 34% considera confiable al ciudadano promedio, frente a un 18% que piensa lo contrario. En Latinoamérica, todos los países analizados muestran una mayor tendencia a confiar en una persona común que a desconfiar de ella, incluso cuando sus índices generales de confianza son negativos.
La desconfianza, entonces, no necesariamente se extiende por igual hacia toda la sociedad.
Parece crecer especialmente cuando aparecen cargos, instituciones, poder e influencia.
Plano General
Chile puede aparecer entre los países más desconfiados de la medición, pero el detalle cuenta una historia bastante más interesante.
La confianza no desapareció: cambió de dirección.
Mientras políticos e influencers encuentran una ciudadanía particularmente escéptica, científicos, profesores y médicos siguen conservando algo cada vez más difícil de conseguir: credibilidad.










