A cinco años de su reconocimiento por la UNESCO, un nuevo estudio liderado por la Universidad de Tarapacá aporta evidencia inédita sobre el uso de manganeso y el desarrollo de actividades mineras en esta antigua cultura.
La Cultura Chinchorro conmemora este 27 de julio cinco años desde su inscripción como Patrimonio Mundial de la UNESCO, reconocimiento otorgado en 2021 a los asentamientos y al sistema de momificación artificial desarrollado hace más de 7 mil años en el norte de Chile.
La declaratoria incluye el faldeo norte del Morro de Arica, el Museo de Sitio Colón 10 y la desembocadura del río Camarones, lugares que resguardan parte del legado de las momias artificiales más antiguas del mundo.
Estudio revela nuevo hallazgo sobre las momias Chinchorro
En el marco de este aniversario, la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports publicó una investigación liderada por el académico de la Universidad de Tarapacá, Bernardo Arriaza, que cuantifica por primera vez el uso masivo de manganeso en las momias de adultos Chinchorro.
El estudio sostiene que esta sociedad no solo destacó por la pesca, la caza y la recolección, sino que también habría desarrollado actividades mineras para extraer, transportar y procesar este mineral.
Los resultados fortalecen el Valor Universal Excepcional que permitió la inscripción de la Cultura Chinchorro como Patrimonio Mundial y abren nuevas líneas de investigación sobre los efectos que pudo tener la exposición prolongada al manganeso en estas poblaciones.
Un patrimonio que sigue aportando conocimiento
El Museo Arqueológico de la Universidad de Tarapacá conserva 104 cuerpos y restos óseos con momificación artificial. Solo durante 2025 recibió cerca de 42 mil visitantes, consolidándose como uno de los principales espacios de difusión del patrimonio arqueológico del norte del país.
Plano General
La Cultura Chinchorro continúa posicionándose como uno de los patrimonios arqueológicos más relevantes del mundo. Nuevas investigaciones no solo permiten comprender mejor las primeras prácticas de momificación artificial conocidas, sino que también aportan antecedentes sobre la organización social, tecnológica y cultural de los habitantes del extremo norte de Chile hace más de siete milenios.










