La cantautora chilena Daniela Martínez presenta “De norte a sur”, su primer álbum de estudio. Vals peruano, festejo, landó, marinera, cueca y tonada conviven en un trabajo que convierte años de viajes y aprendizaje en un diálogo musical entre ambos países.
Chile y Perú están separados por una frontera, pero sus músicas pueden encontrarse mucho antes. Esa es la idea que atraviesa “De norte a sur”, el álbum debut de Daniela Flor de Abril, proyecto encabezado por la cantautora chilena Daniela Martínez.
El disco reúne composiciones originales inspiradas en tradiciones musicales de ambos países y es resultado de años de viajes, estudio y colaboración con músicos vinculados a estas expresiones. Su propuesta no busca reproducirlas literalmente, sino utilizarlas como punto de partida para desarrollar una identidad artística propia.
De la cueca al vals peruano
Grabado en Estudio Madre Selva, “De norte a sur” transita por géneros como el vals peruano, festejo, landó y marinera, junto con expresiones chilenas como la cueca y la tonada.
Guitarras y percusiones vinculadas a la música tradicional conviven con arreglos contemporáneos. El resultado busca conectar las raíces de cada género sin borrar sus diferencias.
Para Daniela Martínez, existe una palabra que resume el espíritu del álbum: “encuentro”. Entre Chile y Perú, pero también entre tradición y presente, y entre géneros que poseen identidades propias pero pueden compartir un mismo espacio creativo.
Un disco nacido de los viajes
“De norte a sur” es también el registro de una búsqueda personal.
La cantautora describe el álbum como una primera fotografía de un proceso construido durante años a través de viajes, conversaciones, escucha y contacto directo con diferentes músicas y sus cultores.
Ese recorrido también alcanza las letras. La poesía y literatura chilena aparecen entre sus influencias, con nombres como Gabriela Mistral, Violeta Parra, Stella Díaz Varín y Pedro Lemebel, cuyas aproximaciones al territorio, la memoria, la identidad y las relaciones humanas han nutrido su manera de escribir.
El carácter autoral resulta clave: las canciones no pretenden funcionar como recreaciones históricas, sino como composiciones nacidas desde la experiencia de una artista contemporánea que tomó contacto con esas tradiciones y las incorporó a su propio lenguaje.
Dos países, un territorio musical
El trabajo contó además con músicos cercanos a Martínez, quienes participaron en los arreglos y construcción sonora de las canciones.
Así, cada pieza aborda desde una perspectiva diferente el mismo cruce entre Chile y Perú, memoria y presente, tradición y creación.
“Espero que el público se lleve un pedacito de Perú y de Chile en el corazón”, explica la artista, quien plantea que ambos países están culturalmente mucho más próximos de lo que muchas veces parece.
Con “De norte a sur”, Daniela Flor de Abril comienza su discografía precisamente desde ese territorio compartido.
Plano General
La música de raíz permanece viva cuando nuevas generaciones se atreven a dialogar con ella. “De norte a sur” propone mirar a Chile y Perú desde aquello que comparten, utilizando la tradición no como destino final, sino como punto de partida para crear.










