En el primer Te Deum Ecuménico de Fiestas Patrias del gobierno de José Antonio Kast, el cardenal Fernando Chomali puso sobre la mesa corrupción, seguridad, empleo, natalidad y envejecimiento. Pero hubo una idea que terminó atravesando las distintas reacciones políticas: recuperar el diálogo y buscar acuerdos.
Las diferencias políticas no desaparecieron este 18 de septiembre. Pero durante algunas horas, al menos, quedaron fuera del centro de la conversación.
Desde la Catedral Metropolitana de Santiago, el cardenal Fernando Chomali aprovechó el tradicional Te Deum Ecuménico para dirigir buena parte de su mensaje hacia quienes toman decisiones en el país. Frente al Presidente José Antonio Kast y representantes de los poderes del Estado, planteó la necesidad de superar la confrontación permanente y recuperar la capacidad de alcanzar consensos.
La idea tuvo eco después de la ceremonia, tanto entre representantes del Gobierno como en figuras de otros sectores políticos.
Corrupción, violencia y desencuentro político
Chomali enumeró varios de los problemas que, a su juicio, enfrenta actualmente Chile: pobreza, violencia, desencuentro político, baja natalidad, envejecimiento de la población, impacto de las nuevas tecnologías y corrupción.
Fue precisamente sobre este último punto donde utilizó sus palabras más duras. El arzobispo de Santiago describió la corrupción como “el enemigo número uno de Chile” y advirtió que su avance deteriora las instituciones y facilita el crecimiento del crimen organizado y otras formas de delincuencia.
Pero su mensaje hacia la política tuvo otro componente: reconocer las diferencias sin convertir al adversario en enemigo.
El cardenal sostuvo que Chile necesita dirigentes capaces de abandonar la confrontación permanente, dialogar y aceptar que ningún sector posee por sí solo todas las respuestas para los problemas del país.
Gobierno recoge el mensaje
Tras la ceremonia, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, respaldó el llamado y lo trasladó directamente a su área.
El secretario de Estado sostuvo que frente a la delincuencia, el crimen organizado y la corrupción las diferencias partidarias deberían pasar a segundo plano, resumiendo su posición en la necesidad de “un solo Chile” frente a esos problemas.
El biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, también vinculó el llamado a la búsqueda de acuerdos, especialmente en materias como seguridad, donde el Ejecutivo ha destacado la existencia de apoyos legislativos más amplios que el propio oficialismo.
El empleo fue otro de los asuntos recogidos después del Te Deum. Según Alvarado, el Gobierno trabaja en medidas orientadas a generar puestos de trabajo mediante el adelanto de obras públicas y proyectos de infraestructura.
Familias, natalidad y un país que envejece
La homilía también se detuvo en una transformación menos inmediata, pero de largo alcance: Chile tiene menos nacimientos y una población que envejece.
Chomali planteó que el debate no debería limitarse al número de niños que nacen, sino extenderse a las condiciones que ofrece el país para desarrollar proyectos familiares. La ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, recogió ese planteamiento y destacó la necesidad de abordar ambos desafíos demográficos con participación del Estado y también de la sociedad civil.
Desde el Congreso, el presidente de la Cámara de Diputadas y Diputados, Jorge Alessandri (UDI), también respaldó el llamado del cardenal y sostuvo que corresponde traducirlo en acciones concretas y trabajo político.
Plano General
Por algunas horas, oficialismo y oposición encontraron una palabra común dentro de la Catedral: unidad. Lo complejo comienza cuando termina la ceremonia.
Porque los consensos no se miden en cuántas autoridades coinciden con una homilía el 18 de septiembre, sino en cuánto de ese acuerdo sobrevive cuando vuelve la discusión política del día siguiente.










