El 18,5% de la población presenta sospecha o presencia de problemas de salud mental, según el Termómetro ACHS-UC. Joaquín Pincheira llama a reconocer las señales de alerta y dejar de normalizar el sufrimiento emocional.
La salud mental en Chile vuelve a encender las alarmas. La duodécima edición del Termómetro de la Salud Mental ACHS-UC registró un deterioro de sus principales indicadores, con cifras que se acercan a las observadas durante la pandemia.
El estudio consideró 2.722 entrevistas realizadas entre junio y agosto de 2026. Entre sus resultados, destaca que el 18,5% de la población presenta sospecha o presencia de problemas de salud mental. La cifra representa un aumento de 5,8 puntos porcentuales respecto de 2025.
Para Joaquín Pincheira, periodista, escritor y especialista en inteligencia emocional, estos datos reflejan una realidad que va más allá de las estadísticas.
“Hay muchas personas que están funcionando, trabajando, estudiando y cumpliendo con sus responsabilidades, pero eso no significa necesariamente que estén bien”, advierte. A su juicio, la ansiedad, el insomnio y la tristeza suelen normalizarse hasta que afectan la vida cotidiana.
Depresión, ansiedad e insomnio muestran un deterioro
El informe registra una prevalencia de depresión moderada o severa de 16,2% a nivel nacional. Entre las mujeres, el indicador llega al 20,5%, frente al 11,6% en hombres.
La ansiedad moderada o severa alcanza el 17,9%. Además, el insomnio moderado o severo subió de 8,6% a 14,3%, su nivel más alto desde 2021.
La percepción de soledad también preocupa: afecta al 21,9% de las personas encuestadas. Entre los menores de 29 años, llega al 28,5%.
Pincheira sostiene que reconocer estas señales es clave. El aislamiento, los problemas persistentes para dormir, la ansiedad constante y la pérdida de interés por actividades habituales pueden indicar que una persona necesita apoyo. Esto no implica necesariamente un diagnóstico, pero sí una razón para escuchar y buscar orientación.
El costo y el acceso dificultan la atención
El estudio también muestra el peso de la incertidumbre económica. Un 49,4% presenta altos niveles de estrés ante el riesgo de no poder costear tratamientos médicos o medicamentos.
A esto se suma una barrera importante para recibir atención: según el informe, 1,7 millones de personas con síntomas no identifican la necesidad de consultar. Entre quienes sí reconocen que requieren ayuda, un 54,1% señala dificultades para acceder a ella, como falta de recursos, problemas para agendar o ausencia de horas disponibles.
“Pedir ayuda no te hace débil. Al contrario, reconocer que no estás bien y buscar herramientas para salir adelante requiere mucha valentía”, plantea el especialista.
Escuchar también es una forma de cuidar
Para Pincheira, la prevención debe comenzar antes de que aparezca una crisis. Eso implica aprender a reconocer las emociones, mantener redes de apoyo y preguntar de manera genuina cómo se encuentra la otra persona.
También recomienda evitar frases que minimicen el sufrimiento, como pedirle a alguien con ansiedad que simplemente se calme o decirle a una persona con depresión que piense positivo.
Cuando alguien expresa pensamientos relacionados con la muerte o el suicidio, la situación debe tomarse en serio y requiere apoyo inmediato.
En Chile, durante 2024 se registraron 1.980 muertes por suicidio, equivalentes a una tasa de 10,7 por cada 100.000 habitantes, según las cifras citadas en los antecedentes de esta nota.
Plano General
Los resultados vuelven a poner sobre la mesa la importancia de la educación emocional, la prevención y el acceso oportuno a la atención. Para Pincheira, el desafío es dejar de esperar a que una persona llegue al límite para preguntarle cómo está.
La salud mental forma parte de la vida cotidiana. Reconocer el malestar, escuchar sin juzgar y buscar ayuda cuando sea necesario son pasos importantes para enfrentar momentos difíciles.










