La administración de Donald Trump busca restringir la ciudadanía por nacimiento y reforzar el control sobre extranjeros que viajan a Estados Unidos con la intención de dar a luz. Pero ¿cuántos casos existen realmente y qué tan extendida está esta práctica?
El llamado “turismo de nacimientos” en Estados Unidos volvió al centro del debate migratorio luego de que el presidente Donald Trump impulsara nuevas medidas destinadas a limitar la ciudadanía por nacimiento y endurecer los controles sobre quienes ingresan al país con la intención de dar a luz.
La discusión combina dos conceptos que suelen confundirse: la ciudadanía por nacimiento, reconocida constitucionalmente en Estados Unidos, y el denominado turismo de nacimientos, que describe una situación mucho más específica: personas extranjeras que viajan deliberadamente al país para que sus hijos nazcan en territorio estadounidense y puedan acceder a la ciudadanía.
La administración Trump busca modificar las reglas que rodean este mecanismo, aunque sus iniciativas enfrentan importantes cuestionamientos jurídicos y políticos.
¿Qué es el turismo de nacimientos?
El término se utiliza para describir el viaje de mujeres extranjeras a Estados Unidos cuyo objetivo principal es dar a luz en ese país.
La motivación puede estar relacionada con la posibilidad de que el hijo obtenga la ciudadanía estadounidense al nacer. Sin embargo, no todo nacimiento de un hijo de padres extranjeros corresponde necesariamente a un caso de turismo de nacimientos.
Una persona puede viajar a Estados Unidos por distintos motivos y terminar dando a luz durante su estadía. Por eso, determinar cuántos casos corresponden efectivamente a viajes planificados con ese propósito resulta complejo.
Actualmente, viajar a Estados Unidos específicamente para dar a luz no está permitido bajo las condiciones de una visa de turista. Las autoridades estadounidenses consideran que utilizar este tipo de visa con ese propósito constituye un uso indebido.
¿Cuántos bebés nacen en EE.UU. de madres extranjeras?
Las cifras disponibles permiten dimensionar el fenómeno, aunque no entregan un registro exacto del turismo de nacimientos.
De acuerdo con las estimaciones más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en 2024 nacieron algo más de 9.500 bebés cuyas madres registraban direcciones extranjeras.
Ese mismo año se contabilizaron aproximadamente 3,7 millones de nacimientos en Estados Unidos. Los nacimientos correspondientes a madres con residencia extranjera representaron, por tanto, cerca del 0,25% del total.
El dato, sin embargo, no permite determinar cuántas de esas mujeres viajaron específicamente para dar a luz.
El Migration Policy Institute (MPI), un centro de investigación especializado en migración, ha estimado que entre 20.000 y 26.000 bebés podrían nacer cada año en Estados Unidos como consecuencia del turismo de nacimientos.
De acuerdo con esa estimación, el fenómeno representaría entre un 0,5% y un 0,7% de todos los nacimientos registrados anualmente en el país.
La propia institución advierte que se trata de una estimación, precisamente porque resulta difícil identificar la intención con la que una persona ingresó a Estados Unidos.
¿Cómo funciona la ciudadanía por nacimiento?
La ciudadanía por nacimiento está vinculada con el principio jurídico conocido como jus soli, expresión latina que significa “derecho del suelo”.
En Estados Unidos, este principio está relacionado con la 14ª Enmienda de la Constitución, adoptada después de la Guerra Civil.
En términos generales, las personas nacidas en territorio estadounidense adquieren la ciudadanía, independientemente de la situación migratoria de sus padres.
Existen algunas excepciones. Entre ellas se encuentran los hijos de diplomáticos extranjeros acreditados y determinados casos relacionados con territorios estadounidenses donde la legislación establece condiciones diferentes.
Por ejemplo, las personas nacidas en Puerto Rico, Guam y las Islas Vírgenes estadounidenses son ciudadanos estadounidenses desde su nacimiento. En Samoa Americana, en cambio, quienes nacen allí son considerados nacionales estadounidenses, pero no ciudadanos de manera automática.
¿Qué quiere cambiar Trump?
La administración Trump ha impulsado órdenes ejecutivas destinadas a restringir los casos en que determinados hijos de personas extranjeras podrían obtener ciudadanía estadounidense por nacimiento.
Una de las medidas apunta a situaciones en las que ambos padres no son ciudadanos estadounidenses y contempla restricciones vinculadas, entre otros casos, con personas pertenecientes a organizaciones terroristas extranjeras, empleados de gobiernos extranjeros o situaciones relacionadas con intentos de obtener ciudadanía mediante fraude.
La iniciativa ha generado cuestionamientos debido a la dificultad de determinar cómo se acreditarían algunas de esas circunstancias y quién tendría la responsabilidad de demostrar la situación de los padres.
Otra de las medidas busca reforzar el control sobre el denominado turismo de nacimientos mediante instrucciones dirigidas a las autoridades migratorias y consulares.
La disputa llegó a la Corte Suprema
El intento de modificar la ciudadanía por nacimiento ya provocó un enfrentamiento entre la administración Trump y el sistema judicial estadounidense.
La administración defendió ante la Corte Suprema la necesidad de limitar el principio de ciudadanía automática, argumentando, entre otras razones, que las reglas actuales han permitido el crecimiento del turismo de nacimientos.
Durante los argumentos ante el máximo tribunal, el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, cuestionó que este fenómeno pudiera modificar la interpretación constitucional de la ciudadanía por nacimiento.
La discusión refleja uno de los principales obstáculos que enfrenta el Gobierno: la posibilidad de que una orden ejecutiva pueda modificar por sí sola una regla vinculada directamente con la Constitución estadounidense.
¿Estados Unidos es el único país que entrega ciudadanía por nacer en su territorio?
No.
Aunque Donald Trump ha señalado en reiteradas ocasiones que la ciudadanía por nacimiento sería una característica excepcional de Estados Unidos, existen más de 30 países que aplican alguna modalidad de jus soli.
Entre ellos se encuentran Argentina, Brasil y México, además de varios países de Centroamérica.
Estados Unidos y Canadá se encuentran entre las economías desarrolladas que mantienen un sistema de ciudadanía por nacimiento relativamente amplio. Otros países, como Reino Unido y Australia, utilizan modelos más restrictivos, donde la ciudadanía depende también de la nacionalidad o condición migratoria de los padres.
Un fenómeno pequeño, pero políticamente relevante
Las cifras disponibles muestran que el turismo de nacimientos representa una proporción reducida del total de nacimientos en Estados Unidos. Sin embargo, se ha transformado en un tema políticamente relevante dentro de la agenda migratoria de Donald Trump.
El principal desafío está en distinguir entre los nacimientos de hijos de extranjeros que ocurren en Estados Unidos y aquellos casos en que existe una decisión deliberada de viajar al país para dar a luz.
Esa diferencia resulta clave para entender el debate: no todos los hijos de extranjeros nacidos en Estados Unidos son producto del turismo de nacimientos, y las estadísticas disponibles no permiten identificar con precisión cuántos casos corresponden realmente a esta práctica.
Más allá de las cifras, el conflicto plantea una discusión de fondo sobre los límites del poder presidencial, la interpretación de la Constitución y el futuro de uno de los principios más conocidos del sistema de nacionalidad estadounidense.
Plano General
El debate sobre el turismo de nacimientos muestra cómo una práctica relativamente acotada puede convertirse en una pieza central de una discusión mucho mayor sobre migración, ciudadanía y seguridad fronteriza.
El punto relevante no está solo en cuántas personas viajan a Estados Unidos para dar a luz, sino en comprender qué hay detrás de las medidas impulsadas por Trump y cuáles podrían ser sus consecuencias para un principio constitucional que durante generaciones ha definido quién puede ser ciudadano estadounidense desde el nacimiento.










