El oficialismo pide ordenar las comunicaciones y algunas de sus figuras plantean recuperar un vocero dedicado exclusivamente a esa tarea. El Gobierno, sin embargo, mantendrá el modelo adoptado en mayo: Claudio Alvarado seguirá concentrando Interior, la coordinación política y la vocería del Ejecutivo.
Las diferencias entre ministros ya dejaron de ser episodios aislados y terminaron abriendo una discusión dentro del propio oficialismo: ¿necesita La Moneda una sola voz dedicada exclusivamente a comunicar?
Por ahora, la respuesta del Gobierno es no.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, descartó este jueves modificaciones al modelo de vocería del Gobierno, pese a las solicitudes surgidas desde los partidos que respaldan al Presidente José Antonio Kast. La decisión mantiene a Claudio Alvarado como biministro del Interior y Secretaría General de Gobierno, condición que el sitio oficial del Ejecutivo confirma actualmente.
La fórmula de mayo se mantiene
El actual esquema nació después de la salida de Mara Sedini de la Segegob. Desde entonces, Alvarado asumió simultáneamente la conducción de Interior y la Secretaría General de Gobierno, reuniendo bajo una misma autoridad la coordinación política y buena parte de las comunicaciones de La Moneda.
Pavez sostuvo que el Presidente definió ese modelo en mayo y que no existe una decisión posterior que lo modifique. La posición del Ejecutivo es que Interior continuará coordinando políticamente al gabinete y que la tarea comunicacional seguirá formando parte de las responsabilidades encabezadas por Alvarado.
El problema que inquieta al oficialismo
La discusión no apareció de la nada.
Durante las últimas semanas se han producido diferencias públicas entre autoridades del gabinete. Una de ellas involucró al ministro de Defensa, Fernando Barros, después de intervenir en materias vinculadas a política exterior. El propio Alvarado debió precisar posteriormente que, en ese ámbito, la posición oficial corresponde a Cancillería.
La inquietud también llegó a los partidos oficialistas. Parlamentarios como Diego Schalper (RN) y Jorge Alessandri (UDI) han planteado la conveniencia de contar con una vocería claramente definida, mientras la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), ha centrado su crítica en la necesidad de que el Ejecutivo comunique de manera coordinada.
El asunto incluso estuvo presente en la reunión que Kast sostuvo esta semana con dirigentes de su sector. Allí, Alvarado informó que había conversado con integrantes del gabinete para evitar nuevas descoordinaciones públicas.
Una sola voz, pero sin un nuevo vocero
Ahí aparece la paradoja que acompaña al debate.
Dentro del oficialismo existe preocupación por cómo ordenar el mensaje del Gobierno, pero La Moneda no considera necesario modificar la estructura para conseguirlo.
En vez de nombrar una nueva autoridad dedicada exclusivamente a las comunicaciones, el Ejecutivo apuesta por mantener el diseño actual y reforzar la coordinación entre ministros.
Así, al menos por ahora, Claudio Alvarado continuará ocupando dos espacios particularmente sensibles al mismo tiempo: coordinar políticamente al Gobierno y comunicar sus posiciones públicas.
Plano General
El problema de una vocería nunca consiste solamente en encontrar a alguien que hable frente a los micrófonos.
Consiste en conseguir que, antes de encenderlos, todos estén diciendo lo mismo.
La Moneda decidió que no necesita cambiar al vocero. El desafío será demostrar que tampoco necesita cambiar la fórmula.










