La red asistencial de las 30 comunas permanece operativa mientras se supervisa el suministro eléctrico, agua potable, accesos y capacidad de respuesta ante eventuales emergencias provocadas por las lluvias.
Aunque las precipitaciones registradas durante las últimas horas no han generado afectaciones de gran magnitud en la Región del Maule, el Servicio de Salud Maule (SSM) mantiene un monitoreo permanente de 300 establecimientos de salud para garantizar la continuidad de la atención frente a la evolución del sistema frontal.
El seguimiento abarca toda la red pública de salud, desde las postas rurales más alejadas hasta los hospitales de mayor complejidad, considerando aspectos clave como el suministro eléctrico, abastecimiento de agua potable, comunicaciones, estado de los accesos, infraestructura y disponibilidad de ambulancias.
Hasta el último balance, la red asistencial se encontraba completamente operativa y no había sido necesario activar apoyos extraordinarios. Sin embargo, las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia debido a que las condiciones meteorológicas pueden cambiar durante las próximas horas.
Vigilancia en las 30 comunas del Maule
De acuerdo con la Dirección Meteorológica de Chile, para este jueves 23 de julio se pronostican lluvias acompañadas de viento de hasta 40 kilómetros por hora en comunas como Talca, Curicó, Molina, Constitución, Linares, Cauquenes y Parral, además de mantenerse la preocupación por la saturación de los suelos tras los eventos climáticos anteriores.
Frente a este escenario, el Servicio de Salud Maule actualiza de forma constante la información que entregan los distintos establecimientos para detectar oportunamente cualquier inconveniente que pueda afectar la atención de los usuarios.
«No esperamos que ocurra el problema para actuar; monitoreamos para anticiparnos», explicó Maite Peña Torres, enfermera de la Unidad de Gestión del Riesgo en Emergencias y Desastres del Servicio de Salud Maule.
Una red coordinada para responder ante emergencias
El monitoreo considera hospitales de alta, mediana y baja complejidad, además de CESFAM, CECOSF, postas rurales, dispositivos de salud mental y la Base SAMU.
Cada establecimiento reporta periódicamente su situación y esa información es consolidada por el Servicio de Salud Maule para obtener una visión regional que permita coordinar respuestas rápidas si alguna comuna presenta dificultades.
La evaluación incluye:
- Estado del suministro eléctrico.
- Abastecimiento de agua potable.
- Condiciones de la infraestructura.
- Estado de caminos y accesos.
- Comunicaciones.
- Disponibilidad de ambulancias.
- Situación del personal de salud.
Según explicó Maite Peña, el monitoreo no solo se concentra en la infraestructura sanitaria.
«No solamente observamos qué ocurre dentro de un establecimiento de salud, sino también lo que sucede en el territorio, porque un camino interrumpido o una localidad aislada también pueden dificultar que una persona llegue oportunamente a recibir atención».
La coordinación involucra a hospitales, departamentos comunales de salud, la Atención Primaria y el Centro Regulador SAMU, encargado de organizar los traslados y las emergencias en toda la región.
Llamado a prepararse antes de una emergencia
Junto con el monitoreo de la red asistencial, el Servicio de Salud Maule hizo un llamado a las familias a prepararse con anticipación, especialmente aquellas donde viven personas electrodependientes, pacientes en diálisis, embarazadas, personas con dependencia severa o beneficiarios de la Ley Ricarte Soto.
«Lo primero es prepararse antes de que comience la emergencia y no cuando el evento ya está ocurriendo», enfatizó Maite Peña.
Entre las principales recomendaciones se encuentran mantener actualizados los datos de contacto en el centro de salud, contar con medicamentos e insumos suficientes, definir un plan familiar de emergencia y seguir oportunamente las indicaciones de evacuación cuando sean emitidas por las autoridades.
Asimismo, se recomienda evitar cruzar sectores inundados, mantenerse alejados de tendidos eléctricos caídos y no realizar trabajos en techumbres durante condiciones meteorológicas adversas.
Un kit para enfrentar las primeras 72 horas
Como parte de la preparación, el Servicio de Salud Maule recordó la importancia de contar con un kit de emergencia para afrontar las primeras 48 a 72 horas posteriores a un evento climático.
Este debe incluir agua potable, alimentos no perecibles, linterna, radio con pilas, botiquín de primeros auxilios, medicamentos de uso habitual, artículos de higiene personal, dinero en efectivo y copias de documentos importantes.
Las autoridades recomiendan adaptar este kit según las necesidades de cada familia, incorporando insumos específicos para niños, personas mayores, personas con discapacidad, pacientes electrodependientes o mascotas.

Plano General
Si bien la red asistencial del Maule se mantiene funcionando con normalidad, el monitoreo preventivo refleja una estrategia orientada a anticiparse a posibles contingencias antes que reaccionar una vez ocurridas. En una región que en los últimos años ha enfrentado repetidos eventos climáticos extremos, la coordinación entre hospitales, atención primaria, municipios y equipos de emergencia se vuelve clave para garantizar la continuidad de la atención de salud y proteger a las comunidades más vulnerables.










