Por Catalina Roa, asesora en Enseña Chile
En plena Pampa del Tamarugal, la Escuela Básica Pozo Almonte alberga una comunidad de 699 estudiantes, donde la diversidad de orígenes, culturas y trayectorias define el día a día, enriqueciendo la experiencia educativa y el sentido de pertenencia. En este territorio, con todas sus particularidades, me ha tocado acompañar a su Equipo Directivo.
Esto ha significado encontrarse con líderes dispuestos a sostener conversaciones que habiliten posibilidades reales. Lejos de quedarse atrapados en lo que no funciona, se movilizan hacia un sueño compartido: “consolidarse como una comunidad educativa centrada en la formación integral, donde el desarrollo de habilidades para la vida permita a las y los estudiantes enfrentar el presente y el futuro con autonomía y visión de mundo”.
Desde allí, trazamos la imagen del futuro que desean construir, porque es esa visión la que le da propósito a cada decisión que toman.
¿Cuál es el futuro que queremos ver en nuestras escuelas y qué debemos hacer desde hoy para hacerlo realidad?
En Pozo Almonte, esa pregunta es el motor que convoca al Equipo Directivo a monitorear sus acciones y, en la práctica, hacer que las cosas pasen, demostrando que cuando hay liderazgo pedagógico y alineación con una visión compartida, la ruta de mejora se vuelve clara y posible.










