Dos imputados considerados relevantes dentro de la estructura de Los Piratas ya están bajo custodia en Chile. Sus extradiciones desde Estados Unidos y Colombia abren una nueva etapa judicial para determinar quiénes planificaron, ejecutaron y encubrieron el secuestro y asesinato de Ronald Ojeda.
La investigación por el crimen de Ronald Ojeda sumó este viernes un nuevo capítulo con la llegada a Chile de dos imputados que permanecían fuera del país y que son situados por el Ministerio Público en distintos niveles de la organización vinculada al secuestro y homicidio del exmilitar venezolano.
Rafael Enrique Gámez Salas, conocido como “El Turko”, fue extraditado desde Estados Unidos, mientras Alfredo Camilo Carrillo Ortiz, alias “El Gocho”, fue trasladado desde Colombia.
El operativo internacional contempló un vuelo desde Estados Unidos con escala en Bogotá para recoger al segundo requerido antes de continuar hacia Santiago. Tras su llegada, ambos quedaron bajo custodia de las autoridades chilenas.
Pero su importancia para la investigación no radica solamente en que se trate de otros dos detenidos. La Fiscalía los ubica en etapas diferentes de la operación criminal, desde su presunta coordinación hasta las acciones destinadas a ocultar el cuerpo de Ojeda.
“El Turko”: la investigación apunta hacia la cadena de mando
Gámez Salas aparece como una de las figuras de mayor interés para los investigadores.
La tesis del Ministerio Público lo vincula con un nivel de dirección dentro de Los Piratas, estructura relacionada con el Tren de Aragua que operó en Chile y a la que se atribuyen secuestros, homicidios y extorsiones.
Los antecedentes conocidos durante la investigación sostienen que su eventual participación en el caso Ojeda habría estado relacionada con la coordinación de la operación y no necesariamente con la ejecución material del secuestro.
Su extradición desde Estados Unidos adquiere por ello especial relevancia para una de las preguntas centrales que todavía rodean el caso: cómo funcionó la cadena de decisiones detrás del crimen.
“El Gocho” y el lugar donde terminó la búsqueda
La investigación sitúa a Carrillo Ortiz en otro punto de la estructura.
“El Gocho” ha sido relacionado con el control de la toma Santa Marta de Maipú, lugar que los investigadores identificaron como un sector utilizado por Los Piratas para sus operaciones.
Fue precisamente allí donde, el 1 de marzo de 2024, terminó la búsqueda de Ronald Ojeda.
El cuerpo del exmilitar fue encontrado dentro de una maleta enterrada bajo una estructura de cemento, nueve días después de haber sido secuestrado desde su departamento en Independencia.
Carrillo Ortiz es investigado por una eventual participación en acciones relacionadas con el ocultamiento del cuerpo.
Un crimen planificado desde distintas etapas
Ronald Ojeda fue sacado de su vivienda durante la madrugada del 21 de febrero de 2024 por un grupo que simuló pertenecer a la Policía de Investigaciones.
La posterior reconstrucción del caso comenzó a revelar una operación con diferentes funciones: personas encargadas de logística, ejecución, traslado, vigilancia y ocultamiento, además de los presuntos niveles de dirección de la organización.
Precisamente por la cantidad de involucrados y porque varios sospechosos fueron capturados posteriormente en el extranjero, la investigación terminó dividiéndose.
Los extraditados más recientes no serán simplemente incorporados al proceso ya cerrado contra otros integrantes de la organización, sino que deberán enfrentar una investigación y un procedimiento judicial paralelo.
La investigación todavía no termina
La llegada de “El Turko” y “El Gocho” es parte de un proceso más amplio de cooperación policial y judicial internacional que Chile ha desarrollado para conseguir la entrega de sospechosos localizados fuera del territorio nacional.
La extradición de Gámez Salas había sido autorizada por Estados Unidos, mientras Carrillo Ortiz fue detenido en Colombia después de una alerta internacional.
Ahora será la justicia chilena la encargada de determinar las responsabilidades individuales de ambos imputados y establecer si los antecedentes reunidos por la Fiscalía permiten acreditar los roles que les atribuye.
Plano General
El caso Ronald Ojeda dejó hace tiempo de ser únicamente la investigación de un secuestro seguido de homicidio. Se convirtió también en una radiografía de cómo una estructura criminal transnacional pudo organizar distintas etapas de un delito cometido en Chile y dispersar posteriormente a parte de sus integrantes por varios países.
Por eso, las extradiciones son relevantes más allá de las dos nuevas personas que llegan ante los tribunales.
Si la Fiscalía consigue reconstruir judicialmente la cadena completa —desde quienes ejecutaron el secuestro hasta quienes presuntamente impartieron instrucciones y participaron en el ocultamiento—, el proceso permitirá comprender con mayor precisión cómo operaba Los Piratas y cuál era su verdadera estructura de mando en Chile.
Las extradiciones representan un avance de la investigación, pero no una conclusión: los roles atribuidos a ambos deberán probarse ante la justicia y los imputados mantienen su presunción de inocencia mientras no exista una sentencia condenatoria.











