Dos ladrones irrumpieron al amanecer en el Museo Renoir de Cagnes-sur-Mer y alcanzaron a sacar cuatro pinturas. La llegada de la policía precipitó su fuga: abandonaron dos en los jardines, pero escaparon con otras dos obras del maestro impresionista.
Apenas cinco minutos separaron la activación de una alarma de la llegada de la policía. Fueron suficientes para que dos ladrones ingresaran al Museo Renoir de Cagnes-sur-Mer, en el sur de Francia, retiraran cuatro pinturas y escaparan con dos de ellas.
El robo comenzó a las 05:48 horas del martes 8 de septiembre. Los delincuentes abrieron un acceso en la valla del recinto, ingresaron a la villa y actuaron rápidamente sobre las obras. A las 05:53 la policía municipal ya estaba en el lugar, según informó oficialmente el Ministerio de Cultura francés.
Dos cuadros siguen desaparecidos
Los ladrones alcanzaron inicialmente a llevarse cuatro obras de Pierre-Auguste Renoir, pero durante la fuga abandonaron dos en las inmediaciones del museo: Retrato de Madame Stephen Pichon y Coco leyendo.
Las otras dos continúan siendo buscadas:
Retrato de Madame Colonna Romano y Joven junto al pozo. Ambas pertenecen a las colecciones del Estado francés y se encontraban depositadas por el Museo de Orsay en Cagnes-sur-Mer.
Inicialmente se habló de un valor conjunto cercano a 9 millones de euros para las cuatro pinturas involucradas, aunque esa estimación deberá revisarse considerando que dos fueron recuperadas. En el mercado clandestino, además, una obra mundialmente identificable puede resultar extraordinariamente difícil de vender.
Obras con una historia que viene de la guerra
El caso adquiere otra dimensión por el pasado de las pinturas.
El Ministerio de Cultura confirmó que tres de las cuatro obras tienen la clasificación MNR —Musées Nationaux Récupération—, categoría creada para bienes culturales recuperados después de la Segunda Guerra Mundial y cuyos propietarios originales no pudieron ser identificados. Francia los mantiene bajo custodia provisional.
Entre ellas está Joven junto al pozo, una de las dos pinturas que ahora vuelve a estar desaparecida.
Una nueva alerta para los museos franceses
El robo vuelve a poner sobre la mesa la seguridad del patrimonio cultural en Francia. El propio Ministerio de Cultura reconoció que el caso evidencia la vulnerabilidad de los museos y recordó que este año comenzó a implementar un plan de seguridad dotado con 30 millones de euros, que contempla cientos de intervenciones prioritarias.
El Museo Renoir tampoco es un lugar cualquiera. Está instalado en Les Collettes, la propiedad de Cagnes-sur-Mer donde Renoir vivió durante sus últimos años, y conserva pinturas, esculturas, mobiliario y objetos personales del artista.
Plano General
Hay una paradoja fascinante detrás de los grandes robos de arte: cuanto más valiosa y reconocible es una obra, más difícil puede resultar convertirla en dinero.
Un Renoir desaparecido queda registrado internacionalmente, no puede aparecer tranquilamente en una subasta y resulta prácticamente imposible incorporarlo al mercado legítimo sin levantar sospechas.
Pero este robo contiene además una ironía histórica. Algunas de las pinturas que Francia logró recuperar después de la Segunda Guerra Mundial volvieron a convertirse, más de ocho décadas después, en objetivo de ladrones.
Dos regresaron al museo en cuestión de minutos. Las otras dos comienzan ahora una nueva historia como obras desaparecidas.













