A 53 años del golpe de Estado, Linares vuelve a vivir una jornada marcada por dos memorias enfrentadas. Mientras organizaciones de derechos humanos recuerdan a las víctimas de la dictadura, adherentes a Augusto Pinochet preparan un acto en el Teatro Municipal y el tradicional recorrido de un polémico monolito por la ciudad.
Cada 11 de septiembre, Linares se convierte en escenario de una conmemoración difícil de encontrar en otras ciudades de Chile. En las mismas horas en que familiares de detenidos desaparecidos y organizaciones de derechos humanos recuerdan a las víctimas de la dictadura, grupos de adherentes a Augusto Pinochet realizan actividades reivindicando su figura.
Este 2026 no será diferente. Pero la conmemoración llega acompañada de nuevas controversias: un recurso contra la utilización del Teatro Municipal, la aparición de una imagen de Pinochet en la Delegación Presidencial y el anunciado regreso de una particular protagonista de estas jornadas: una piedra trasladada cada año por las calles de Linares.
El Teatro Municipal vuelve al centro de la polémica
El concejal Lenin Fuentes y Gladys Rebolledo, presidenta de una agrupación local de expresos políticos, presentaron un recurso cuestionando la realización de una actividad vinculada a adherentes de Pinochet en el Teatro Municipal.
Los antecedentes incluidos en la acción señalan que el recinto fue arrendado para el 11 de septiembre entre las 18:30 y 20:30 horas por $200.000, figurando oficialmente como una “ceremonia”.
Dentro de ese mismo horario está anunciado el acto denominado “53 años del pronunciamiento cívico-militar”, programado para las 19:30 horas.
La discusión no apunta solamente a que la actividad pueda realizarse, sino a si corresponde utilizar un recinto municipal para una ceremonia que reivindica el régimen de Augusto Pinochet.
Los recurrentes argumentan además que Linares fue escenario de graves violaciones a los derechos humanos. Entre sus antecedentes mencionan una causa judicial cuya sentencia acreditó la participación de agentes del Estado en delitos de lesa humanidad cometidos en la comuna.
La insólita historia de la “piedra”
Probablemente ningún elemento represente mejor la particular relación de Linares con esta fecha que un antiguo monolito dedicado a Augusto Pinochet.
Durante años estuvo instalado en una plazoleta del sector de la Escuela de Artillería. Según relata Fuentes, durante el gobierno de Gabriel Boric Bienes Nacionales determinó que no existía sustento legal para mantenerlo en el lugar.
Antes de ser retirado oficialmente, personas vinculadas al pinochetismo se habrían llevado el monolito durante la madrugada.
Desde entonces, asegura el concejal, la piedra reaparece cada 11 de septiembre.
Es transportada sobre un carro por las calles de Linares hasta llegar al centro de la ciudad y, de acuerdo con su relato, algunos adherentes se acercan a tocarla y rendirle homenaje.
La otra conmemoración
A pocas cuadras, el significado del 11 de septiembre es completamente diferente.
En la Plaza de Armas y el Memorial de Detenidos Desaparecidos están contempladas actividades de organizaciones de derechos humanos, familiares de víctimas y ex presos políticos, incluida una ofrenda floral en memoria de quienes sufrieron la represión.
Para Gladys Rebolledo, familiar de detenidos desaparecidos, el conflicto no radica únicamente en que existan personas que reivindiquen a Pinochet, sino en que esas actividades ocupen espacios públicos justamente durante una jornada de recuerdo para las víctimas.
“Para nosotros es un día muy triste”, resume.
La experiencia del año pasado demuestra, sin embargo, que ambas conmemoraciones pueden desarrollarse sin enfrentamientos. Los actos de 2025 finalizaron sin incidentes, pese a realizarse simultáneamente en el centro de Linares.
Plano General
Linares demuestra que el 11 de septiembre continúa siendo una memoria viva y disputada. Más allá de quién tenga derecho a conmemorar qué, la discusión más compleja aparece cuando esas expresiones llegan a espacios pertenecientes al Estado.










