Una investigación descubrió que las personas que ven la soltería como una oportunidad para vivir nuevas experiencias muestran mayor satisfacción con su vida, autonomía y menos temor a permanecer sin pareja. Pero hay una condición importante: no basta simplemente con estar soltero.
La soltería puede convertirse en una etapa de crecimiento personal y mayor bienestar, especialmente cuando las personas aprovechan ese período para descubrir actividades, experiencias y aspectos nuevos de sí mismas.
Esa es la principal conclusión de una investigación publicada en Personality and Social Psychology Bulletin, que analizó lo que sus autores denominan “potencial de autoexpansión en la soltería”.
En palabras simples: la posibilidad de utilizar una vida sin pareja para ampliar nuestro mundo.
Viajar, aprender algo nuevo, practicar un deporte, desarrollar un hobby, conocer lugares o vivir experiencias diferentes pueden formar parte de ese proceso.
No significa hacerlo todo solo
Aquí aparece uno de los resultados más interesantes.
Los investigadores encontraron que buena parte de esas experiencias de crecimiento no ocurren en soledad, sino acompañados por amigos, familiares y otras personas cercanas que no son una pareja romántica.
Es decir, estar soltero no equivale necesariamente a estar solo.
Quienes percibían mayores posibilidades de crecimiento durante esta etapa también reportaron mayor satisfacción con su soltería y con su vida, mayor satisfacción de necesidades psicológicas y menor temor a permanecer sin pareja.
Pero estar soltero no garantiza ser más feliz
El estudio tampoco concluye que la soltería sea superior a tener pareja.
De hecho, cuando los investigadores intentaron modificar experimentalmente la manera en que los participantes percibían esta etapa, encontraron un resultado más complejo.
Imaginar futuras actividades novedosas produjo más experiencias de autoexpansión y un ánimo más positivo, pero no consiguió cambiar significativamente la percepción general que las personas tenían sobre las posibilidades que les ofrecía estar solteras.
La investigación, además, estuvo compuesta mayoritariamente por adultos jóvenes, por lo que sus resultados no necesariamente pueden extrapolarse de igual manera a todas las edades.
Plano General
Quizás la conclusión más interesante del estudio no sea que “estar soltero hace bien”, porque eso sería simplificar demasiado sus resultados.
La clave parece estar en otra parte.
Una relación romántica no es la única vía para descubrir lugares, aprender cosas, construir vínculos o ampliar nuestra identidad.
Y la soltería tampoco tiene por qué entenderse simplemente como la sala de espera hasta que aparezca una nueva pareja.
Puede ser una etapa con valor propio.
Al final, la diferencia podría estar menos en nuestro estado sentimental y bastante más en qué hacemos con él.










