El Plan de Adaptación al Cambio Climático para los Recursos Hídricos dejó nuevos indicadores, herramientas y metodologías para mejorar la gestión del agua en las distintas cuencas y territorios del país.
Chile avanza en el desarrollo de nuevas herramientas para enfrentar uno de los desafíos que marcará las próximas décadas: garantizar la seguridad hídrica en un escenario de cambio climático.
Durante el último Comité Directivo del proyecto Readiness del Plan de Adaptación al Cambio Climático para los Recursos Hídricos, la Dirección General de Aguas (DGA) del Ministerio de Obras Públicas, el Ministerio del Medio Ambiente y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) presentaron los principales avances alcanzados durante el proceso.
Entre ellos destacan los primeros indicadores de seguridad hídrica a nivel de cuenca, herramientas para fortalecer la gestión municipal del agua, una estrategia para incorporar al sector privado y la utilización de Soluciones basadas en la Naturaleza.
El proyecto contó con el apoyo técnico de la FAO y el financiamiento del Fondo Verde para el Clima, y permitió avanzar en la elaboración del primer plan de adaptación específico para el sector de los recursos hídricos en Chile.
Nuevas herramientas para gestionar el agua
Uno de los principales objetivos del proceso fue generar información y metodologías que permitan mejorar la toma de decisiones considerando las características de cada territorio.
“Este Plan representa un avance concreto para la seguridad hídrica. No solo establece una hoja de ruta para los próximos años, sino que deja información, metodologías y herramientas que permitirán mejorar la toma de decisiones y orientar acciones de acuerdo con las distintas realidades de las cuencas y los territorios”, señaló Gabriel Mancilla, director general de Aguas (s) del Ministerio de Obras Públicas.
El trabajo también busca fortalecer las capacidades de las instituciones que participan directamente en la gestión del agua, especialmente a nivel territorial.
La idea es que los avances puedan transformarse en herramientas útiles para anticipar los efectos del cambio climático y responder de mejor manera a escenarios de menor disponibilidad de agua, cambios en los patrones de precipitación y otros impactos que afectan a las cuencas del país.
Un proceso construido con participación ciudadana
La elaboración del plan incorporó un amplio proceso participativo, con representantes del sector público, municipios, academia, organizaciones de la sociedad civil, comunidades, sector privado y los 11 Pueblos Indígenas reconocidos por ley.
Durante el proceso se realizaron talleres y espacios de diálogo en diferentes territorios, con el objetivo de recoger experiencias y conocimientos locales relacionados con el uso y gestión de los recursos hídricos.
A esto se sumó una Consulta Ciudadana que recibió más de 3.000 observaciones y aportes, los que permitieron complementar y fortalecer las medidas contempladas en el plan.
“La adaptación al cambio climático requiere combinar el conocimiento técnico con la experiencia de quienes habitan, gestionan y utilizan el agua en los territorios”, afirmó Maya Takagi, representante de la FAO en Chile.
El desafío de avanzar hacia una mayor seguridad hídrica
El plan también incorpora el concepto de Soluciones basadas en la Naturaleza como parte de las herramientas que pueden contribuir a una gestión más resiliente de los recursos hídricos.
La estrategia busca combinar conocimiento científico, planificación territorial y nuevas formas de gestión para enfrentar los efectos del cambio climático, considerando las particularidades de cada cuenca.
El desafío estará ahora en llevar estos instrumentos a la práctica y lograr que la información generada se traduzca en mejores decisiones para las comunidades, actividades productivas y ecosistemas que dependen del agua.
En un país donde la disponibilidad del recurso presenta diferencias importantes entre territorios, contar con indicadores comunes y herramientas adaptadas a cada cuenca puede convertirse en un elemento clave para anticipar escenarios y fortalecer la planificación hídrica.
Plano General
La seguridad hídrica dejó de ser un tema exclusivamente ambiental. La disponibilidad de agua está directamente relacionada con las ciudades, la agricultura, la actividad económica, los ecosistemas y la calidad de vida de las comunidades.
Por eso, uno de los aspectos relevantes de este proceso es que la planificación no se construya únicamente desde las instituciones públicas, sino que incorpore también el conocimiento de quienes viven y trabajan en los territorios. El desafío para Chile será convertir estas nuevas herramientas en políticas y acciones concretas que permitan prepararse con anticipación a un escenario climático cada vez más exigente.










