Las llegadas de turistas extranjeros al país crecieron un 33% frente a los niveles de 2019, ubicando a Chile en el séptimo puesto de un ranking elaborado con datos de la OCDE. El resultado supera la recuperación registrada por destinos como España y Francia y abre un nuevo desafío para la industria: transformar el repunte en crecimiento sostenido.
Chile no solo recuperó el terreno perdido por el turismo durante la pandemia. Las llegadas internacionales ya se encuentran considerablemente por encima de los niveles registrados antes de la crisis sanitaria.
El país alcanzó un crecimiento de 33% en la llegada de turistas internacionales respecto de 2019, resultado que lo posicionó en el séptimo lugar entre los países con mayor recuperación turística considerados en un ranking elaborado por Visual Capitalist a partir de cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
El desempeño sitúa a Chile por encima de algunos de los destinos turísticos más reconocidos del mundo.
España registra un crecimiento de 16% respecto de 2019 y Francia alcanza un 12%, mientras Japón, con un incremento de 34%, aparece inmediatamente por encima de Chile.
¿Qué explica la recuperación del turismo en Chile?
Para la industria, el resultado responde a una combinación de factores que han permitido recuperar el flujo de visitantes extranjeros y ampliar la oferta disponible.
Entre ellos aparecen una mayor conectividad aérea, la promoción del país en mercados internacionales y el posicionamiento alcanzado por Chile en segmentos como turismo de naturaleza y aventura.
A ello se suma una oferta que durante los últimos años ha incorporado experiencias vinculadas a gastronomía, patrimonio, cultura, montaña y enoturismo.
Mónica Zalaquett, presidenta ejecutiva de la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), calificó el resultado como una señal de que Chile ha conseguido consolidarse como un destino cada vez más competitivo internacionalmente.
La infraestructura para recibir congresos y grandes eventos también aparece entre los elementos que han contribuido a diversificar la actividad.
El escenario está cambiando durante 2026
El crecimiento, sin embargo, no se está comportando de la misma manera en todos los mercados.
Durante 2026 se ha moderado la llegada de visitantes argentinos, en medio del cambio de las condiciones económicas que anteriormente impulsaron con fuerza el denominado turismo de compras hacia Chile.
Brasil también muestra una desaceleración.
En contraste, la industria observa positivamente la recuperación de turistas provenientes de mercados de larga distancia, especialmente Estados Unidos y Europa.
El motivo va bastante más allá de la cantidad de llegadas.
Estos viajeros suelen permanecer durante más tiempo en Chile, gastar más durante su estadía y contratar una variedad mayor de servicios turísticos.
El próximo desafío: que los turistas recorran más Chile
La recuperación también está cambiando la conversación dentro de la industria.
Después de años concentrados en recuperar los niveles previos a la pandemia, el desafío comienza a desplazarse desde la cantidad de visitantes hacia el impacto económico que genera cada viaje.
Un turista internacional no solamente utiliza hoteles. Su gasto alcanza restaurantes, transporte, comercio, operadores turísticos y numerosas pequeñas y medianas empresas distribuidas en las regiones.
Por eso, uno de los objetivos es conseguir que los visitantes permanezcan más tiempo en el país y que sus recorridos no se concentren únicamente en algunos destinos.
La industria apunta a aumentar la circulación de turistas por distintas regiones y desarrollar experiencias de mayor valor agregado.
Chile, además, tiene una meta ambiciosa: alcanzar los ocho millones de turistas extranjeros hacia 2030.
Sudamérica también gana terreno
Chile no es el único país sudamericano que aparece bien posicionado en la recuperación posterior a la pandemia.
Brasil registra un crecimiento de 46% respecto de 2019, mientras Colombia alcanza un 45%, situándose ambos por encima de Chile.
A escala mundial, el primer lugar corresponde a Arabia Saudita, con un aumento de 67% en las llegadas internacionales.
Le siguen Marruecos, con 53%, y Egipto, con 47%.
Los resultados muestran que parte importante del crecimiento más acelerado se está produciendo en destinos de Medio Oriente, norte de África y Sudamérica.
El panorama contrasta con países que todavía permanecen bajo sus registros de 2019. Estados Unidos presenta una caída de 14%, Canadá retrocede 11%, mientras algunas economías de Asia-Pacífico tampoco han conseguido recuperar completamente sus cifras anteriores a la pandemia.
De recuperar turistas a convertir el turismo en industria
El séptimo puesto de Chile entrega una fotografía favorable, pero también marca el final de una etapa.
Recuperar los visitantes perdidos durante la pandemia era el primer objetivo. Mantener ese crecimiento durante los próximos años será bastante más complejo.
Para la industria, eso supone mejorar la conectividad aérea, aumentar la promoción internacional, facilitar nuevas inversiones y desarrollar experiencias capaces de aumentar tanto la permanencia como el gasto de los viajeros.
La discusión, por tanto, comienza a moverse desde cuántos turistas llegan a Chile hacia cuánto valor dejan cuando lo recorren.
Plano General
Los números son buenos, pero el ranking también deja una pregunta interesante. Chile puede celebrar que recuperó turistas más rápido que varios gigantes tradicionales del sector; ahora necesita conseguir que esos visitantes descubran que el país no termina en tres o cuatro postales conocidas. Si el turismo quiere transformarse realmente en una industria estratégica, el próximo salto no estará solamente en llenar aeropuertos, sino en conseguir que los viajeros se queden, recorran regiones y conviertan esa visita en desarrollo local.










