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Dos dosis letales no bastaron y Tennessee enfrenta una ejecución sin precedentes

La estadounidense llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte cuando comenzó el procedimiento para ejecutar su sentencia. Dos administraciones de pentobarbital no consiguieron provocarle la muerte y terminó siendo trasladada a un hospital.

Una ejecución que debía poner fin a una condena dictada hace tres décadas terminó abriendo una situación extraordinaria para el sistema penitenciario de Tennessee. Christa Pike sobrevivió a dos administraciones de pentobarbital durante el procedimiento destinado a ejecutar su sentencia de muerte, dejando interrogantes sobre qué ocurrió y qué sucederá ahora con su condena.

Pike había sido sentenciada a muerte en 1996 por el asesinato de una joven ocurrido un año antes. Desde entonces permanecía en el corredor de la muerte y su ejecución había atravesado distintas instancias judiciales antes de recibir finalmente autorización para realizarse.

Horas antes del procedimiento, un tribunal federal de apelaciones había concedido una suspensión temporal. Sin embargo, la Corte Suprema de Estados Unidos levantó posteriormente esa medida, permitiendo que Tennessee siguiera adelante.

Dos intentos y una ejecución que no terminó

El procedimiento comenzó con la administración intravenosa de pentobarbital, el fármaco utilizado por Tennessee para sus ejecuciones mediante inyección letal.

Pero Pike no murió.

Testigos presentes describieron una ejecución considerablemente más extensa de lo habitual. Durante parte de la primera etapa, la mujer permaneció consciente, habló con funcionarios e incluso cantó acompañada por su guía espiritual.

Posteriormente se cerró la cortina que separaba la cámara de ejecución del sector destinado a los testigos. Minutos después volvió a abrirse y Pike continuaba respirando.

Ante el fracaso de la primera administración, se inició una segunda ronda de pentobarbital, una posibilidad contemplada por el protocolo de Tennessee cuando la primera no produce el resultado esperado.

Tampoco funcionó.

Los periodistas presentes aseguraron haber continuado escuchando su respiración y fuertes ronquidos. También describieron movimientos de cabeza y cuello e incluso un momento en que Pike habría levantado la cabeza mientras permanecía sobre la camilla.

El protocolo llegó a un punto sin respuesta

La situación adquirió una dimensión todavía más compleja porque las normas utilizadas para realizar la ejecución aparentemente contemplaban la posibilidad de administrar una segunda tanda del medicamento, pero no establecían claramente cómo proceder si la persona continuaba con vida después de ambas.

Los testigos permanecieron durante cerca de una hora escuchando señales de respiración hasta que finalmente fueron retirados del lugar.

Posteriormente observaron la salida de una ambulancia desde el recinto penitenciario. Los abogados de Pike confirmaron después que la mujer había sido trasladada a un hospital y estaba recibiendo atención médica.

Hasta ahora tampoco existe claridad sobre la causa que provocó el fracaso del procedimiento. Entre las interrogantes se encuentra si existió algún problema con el acceso intravenoso, con la administración del medicamento o con otro elemento del protocolo.

Tres décadas esperando una sentencia de muerte

El caso de Christa Pike se remonta a 1995, cuando tenía 18 años. Fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, y recibió la pena capital al año siguiente.

Desde entonces permaneció en el corredor de la muerte de Tennessee, convirtiéndose en una de las condenadas que más tiempo ha esperado la ejecución de su sentencia en ese estado.

Su caso también había adquirido especial relevancia porque Pike es la única mujer condenada a muerte actualmente en Tennessee y su ejecución habría sido la primera de una mujer realizada por el estado en más de dos siglos.

Pero aquello nunca llegó a concretarse.

Una pregunta que ahora deberá resolver la justicia

Más allá de establecer qué falló durante la administración del pentobarbital, el episodio abre una interrogante jurídica y ética considerablemente mayor: qué ocurre cuando un Estado intenta ejecutar una sentencia de muerte siguiendo su protocolo y la persona sobrevive.

El caso vuelve además a colocar bajo discusión los procedimientos utilizados para aplicar la pena capital en Estados Unidos, especialmente la inyección letal y los problemas que pueden producirse durante su ejecución.

Para Christa Pike, en cambio, la incertidumbre es inmediata. Después de casi 30 años esperando la aplicación de su condena, sobrevivió al procedimiento destinado a terminar con su vida y ahora permanece bajo atención médica mientras las autoridades deben determinar qué pasos seguir.

Plano General

Dos dosis estaban contempladas. Una tercera respuesta, aparentemente, no. Christa Pike sobrevivió al procedimiento y convirtió una ejecución en una incógnita que Tennessee deberá resolver tanto en el terreno médico como judicial.

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