La excandidata presidencial cuestionó con dureza la conducción política del Gobierno y acusó la existencia de una estructura de poder paralela alrededor del Presidente. También apuntó a la falta de experiencia y al predominio de figuras republicanas en la toma de decisiones.
La relación entre Evelyn Matthei y el Gobierno de José Antonio Kast sumó un nuevo episodio de tensión. Esta vez, la excandidata presidencial de Chile Vamos elevó considerablemente el tono y cuestionó no solo determinadas decisiones de La Moneda, sino la forma en que estaría organizado el poder dentro de la administración.
Pese a que la UDI forma parte de la coalición gobernante, Matthei marcó distancia y defendió su derecho a cuestionar al Ejecutivo.
“Tengo una trayectoria que me ha dado voz y la voy a usar”, afirmó.
Pero su crítica más contundente llegó al evaluar directamente la conducción del Gobierno: “Le falta equipo y le sobra soberbia”.
Matthei apunta al corazón del poder en La Moneda
Para la exalcaldesa de Providencia, el principal problema del Ejecutivo no estaría necesariamente en una cartera específica, sino en su diseño político y en la manera en que se toman las decisiones.
Matthei sostiene que existirían dos estructuras funcionando simultáneamente: una institucional, integrada por ministros y autoridades formales, y otra más reducida que concentraría las decisiones relevantes.
Según su diagnóstico, ese núcleo estaría compuesto por el propio Kast, sus asesores Alejandro Irarrázaval y Cristián Valenzuela, además de los ministros Jorge Quiroz y Martín Arrau.
“Aquí existe un problema estructural. Un gobierno no puede tener dos organizaciones paralelas de poder”, cuestionó.
Para Matthei, esta configuración terminaría debilitando al gabinete y dificultando la existencia de una conducción cohesionada.
“Republicanos trabajan nomás con republicanos”
La exministra también cuestionó la capacidad del oficialismo para incorporar personas provenientes de otros sectores políticos y técnicos.
A su juicio, pese a la presencia de autoridades pertenecientes a otras colectividades, el círculo donde finalmente se adoptan las decisiones continúa siendo estrecho.
“Al final, republicanos trabajan nomás con republicanos”, afirmó.
Matthei sostuvo que no observa la construcción de vínculos de confianza suficientemente sólidos con figuras externas al Partido Republicano y acusó que el grupo que concentra las decisiones “no delega”.
El cuestionamiento resulta especialmente sensible porque proviene desde uno de los partidos que respaldan al Ejecutivo y vuelve a instalar las diferencias entre la derecha tradicional y el sector republicano que llegó a La Moneda con Kast.
Economía y empleo también entran en la crítica
Matthei extendió sus cuestionamientos al desempeño económico del Gobierno y a la situación del empleo.
La exministra aseguró no tener dudas de que una administración encabezada por ella estaría obteniendo mejores resultados frente a los problemas económicos y de seguridad que enfrenta el país.
Fue precisamente al abordar esas materias cuando lanzó una de sus frases más duras contra Kast.
“Le falta equipo y le sobra soberbia. Le falta haberse caído; tú sabes que el haberse caído, en general, trae un poquito de humildad”, señaló.
La crítica aparece además en un momento complejo para el Ejecutivo, con indicadores de opinión pública que muestran un aumento de la preocupación económica y una evaluación negativa de la gestión presidencial.
La experiencia como nuevo flanco
Otro de los cuestionamientos de Matthei estuvo dirigido hacia los equipos instalados en diferentes ministerios.
La excandidata sostuvo que existen numerosos funcionarios jóvenes vinculados al Partido Republicano que, a su juicio, todavía no cuentan con suficiente experiencia política o laboral para asumir determinadas responsabilidades.
“Para eso se requiere más edad y mayor trayectoria”, afirmó.
El planteamiento conecta con su crítica central: Matthei considera que el problema del Gobierno no se limita a nombres particulares, sino a la construcción de equipos, la delegación de poder y la experiencia disponible para ejecutar las políticas públicas.
Una crítica desde dentro
Las declaraciones tienen una dimensión política adicional porque Matthei no habla desde la oposición.
La UDI forma parte del oficialismo y participa del Gobierno, pero una de sus figuras más reconocidas está cuestionando abiertamente el funcionamiento interno de La Moneda.
La diferencia tampoco parece centrarse únicamente en políticas específicas. Matthei está poniendo en duda el modelo de conducción utilizado por Kast y la capacidad del Partido Republicano para compartir efectivamente el poder con sus aliados.
Esa discusión puede transformarse en un problema mayor si las diferencias dejan de ser episodios aislados y comienzan a expresar una tensión permanente dentro de la coalición gobernante.
Plano General
La frase sobre la “soberbia” concentra los titulares, pero la crítica de Matthei es bastante más profunda: cuestiona quién manda, cómo se toman las decisiones y cuánto poder real tienen los aliados de Kast. Cuando esas preguntas comienzan a plantearse públicamente desde el propio oficialismo, el problema deja de ser comunicacional y pasa directamente al terreno político.










