El presidente del Gobierno español decidió poner fin anticipadamente a la legislatura después del revés sufrido en el Congreso con sus decretos sobre vivienda. La convocatoria llega en medio de una creciente presión social por los alquileres y el acceso a una casa.
España entró este lunes oficialmente en carrera electoral.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció desde La Moncloa la convocatoria de elecciones generales anticipadas para el domingo 29 de noviembre, una decisión que acorta la actual legislatura y devuelve a los españoles a las urnas.
Sánchez comunicó previamente la decisión al jefe del Estado y convocó un Consejo de Ministros extraordinario para proceder a la disolución de las Cortes Generales.
El anuncio llega apenas días después de que el Ejecutivo sufriera una importante derrota parlamentaria al no conseguir los votos necesarios para sacar adelante dos decretos destinados a enfrentar la crisis de la vivienda.
Sánchez reconoce errores y entrega la decisión a las urnas
Durante su declaración institucional, el mandatario hizo un balance de su gestión y reconoció que su Gobierno no consiguió cumplir todos los objetivos planteados.
“Sé que nosotros mismos hemos cometido errores y no hemos logrado hacer todo lo que nos habíamos propuesto”, señaló.
Sánchez sostuvo que España todavía enfrenta desafíos importantes relacionados con la desigualdad, los servicios públicos y, especialmente, el acceso a la vivienda.
El jefe del Ejecutivo defendió también los resultados económicos alcanzados durante su administración y destacó el crecimiento y la creación de empleo registrados en el país.
Sin embargo, optó finalmente por trasladar la definición política a los ciudadanos.
“Ha llegado el momento de que los españoles y las españolas decidáis qué futuro queréis”, afirmó al anunciar la convocatoria.
La vivienda aceleró la crisis política
La decisión llega después de semanas especialmente tensas en torno al mercado inmobiliario español.
El Gobierno había presentado un paquete de medidas que incluía mayores protecciones frente a los desahucios, extensión de contratos de alquiler, restricciones a determinadas operaciones especulativas y nuevas herramientas destinadas a ampliar la oferta de vivienda asequible.
Pero los decretos no consiguieron suficiente respaldo en el Congreso.
El escenario político se tensionó todavía más después del caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años cuyo desalojo tras un fuerte aumento del alquiler provocó una ola de indignación.
Aunque posteriormente se alcanzó un acuerdo para permitir su regreso a la vivienda, su historia se transformó en uno de los símbolos de una crisis que llevó a miles de personas a manifestarse durante el fin de semana.
Protestas y presión desde las calles
Las movilizaciones realizadas en distintas ciudades españolas han exigido alquileres más bajos, mayores garantías para los arrendatarios y restricciones a la adquisición de viviendas por parte de grandes fondos de inversión.
La derrota parlamentaria dejó además en evidencia las dificultades que enfrentaba el Gobierno para reunir mayorías suficientes en un Congreso fragmentado.
Sánchez gobernaba con una coalición en minoría y dependía del apoyo de diferentes fuerzas parlamentarias para sacar adelante sus principales iniciativas legislativas.
El rechazo a las medidas de vivienda terminó convirtiéndose en el último gran revés antes de la convocatoria electoral.
España entra en campaña
Con la disolución de las Cortes, comienza ahora un proceso electoral acelerado que culminará el 29 de noviembre de 2026.
La vivienda aparece desde el comienzo como uno de los asuntos centrales de la discusión, junto con la economía, los servicios públicos, la inmigración y las políticas sociales.
Las diferentes fuerzas políticas deberán ahora definir sus propuestas y candidaturas para una elección que determinará la composición del próximo Congreso y, a partir de las mayorías que se formen, quién podrá encabezar el siguiente Gobierno.
Plano General
El fracaso de los decretos sobre vivienda terminó acelerando una decisión que cambia por completo el calendario político español. Sánchez devuelve ahora la palabra a las urnas y el 29 de noviembre serán los ciudadanos quienes determinen la nueva correlación de fuerzas en España.










