El crimen del periodista oaxaqueño vuelve a evidenciar los altos riesgos que enfrentan los comunicadores en México, donde las amenazas, agresiones y asesinatos continúan marcando el ejercicio de la prensa.
El asesinato del periodista Francisco Alejandro Leyva volvió a encender las alertas sobre la seguridad de quienes ejercen el periodismo en México. El comunicador, de 60 años, fue asesinado a balazos mientras desayunaba en un puesto callejero en el estado de Oaxaca, un crimen que las autoridades federales ya investigan y que vuelve a instalar una pregunta que lleva años sin respuesta: ¿por qué informar en México sigue siendo una actividad de alto riesgo?
Más allá del impacto del caso, organizaciones defensoras de la libertad de prensa sostienen que la muerte de Leyva no es un hecho aislado, sino parte de una realidad que ha convertido al país en uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo fuera de escenarios de guerra.
Un periodista crítico que denunciaba corrupción y crimen organizado
Alejandro Leyva era reconocido en Oaxaca por su trabajo de investigación y sus constantes denuncias contra autoridades políticas y grupos del crimen organizado.
A través de transmisiones en redes sociales y espacios en medios locales, abordaba temas relacionados con corrupción, conflictos territoriales y seguridad pública. Apenas dos días antes de ser asesinado había difundido un video en el que realizaba acusaciones contra un senador oficialista por presuntos vínculos con actividades ilícitas.
Según los antecedentes preliminares, dos personas a bordo de una motocicleta le dispararon por la espalda mientras desayunaba. Murió en el lugar.
Tras el crimen, la Fiscalía General de la República (FGR) asumió la investigación y el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el caso no quedará impune.
México, un país donde informar puede costar la vida
La muerte de Leyva vuelve a poner el foco sobre una problemática que organismos internacionales vienen denunciando desde hace años: la violencia sistemática contra periodistas.
La organización Artículo 19 recordó que el comunicador había sufrido agresiones y procesos de acoso judicial debido a su labor informativa y a sus críticas sobre asuntos de interés público.
El organismo sostiene que las amenazas, intimidaciones, campañas de desprestigio y ataques físicos contra periodistas son parte de un escenario que limita gravemente la libertad de expresión, especialmente en medios regionales y locales.
Una violencia que se repite año tras año
El asesinato de Alejandro Leyva se suma a una larga lista de comunicadores asesinados en México.
Solo en lo que va de 2026, al menos cinco periodistas han perdido la vida en hechos vinculados con su trabajo, según cifras de Artículo 19.
Entre los casos más recientes figura el de la periodista Roxana Guzmán, cuyos restos fueron encontrados este mes en el estado de Veracruz tras haber sido secuestrada semanas antes por un grupo armado.
También se suman los asesinatos de los periodistas Luis Ángel López y Manuel Moreno, ocurridos en junio y que organizaciones especializadas relacionan con su actividad profesional.
Durante 2025, Reporteros Sin Fronteras contabilizó nueve periodistas asesinados, mientras que distintas organizaciones coinciden en que gran parte de estos crímenes permanece sin resolución judicial.
La impunidad, uno de los principales problemas
Especialistas en libertad de prensa advierten que uno de los factores que alimenta esta violencia es la elevada impunidad.
En numerosos casos, las investigaciones avanzan lentamente o nunca logran identificar a los responsables intelectuales de los ataques, generando un ambiente donde las agresiones contra periodistas se repiten con escasas consecuencias para sus autores.
Esta situación afecta especialmente a reporteros que trabajan fuera de Ciudad de México, donde suelen investigar corrupción política, crimen organizado, conflictos territoriales o abusos de poder con recursos limitados y escasa protección institucional.
Libertad de prensa bajo permanente amenaza
Aunque el gobierno mexicano ha destacado una reducción en los homicidios dolosos durante los últimos meses, organizaciones de derechos humanos insisten en que la violencia contra periodistas continúa siendo un desafío pendiente.
El asesinato de Alejandro Leyva vuelve a recordar que, para muchos comunicadores mexicanos, informar sobre corrupción, crimen organizado o política local sigue siendo una labor que puede poner en riesgo su vida.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección para periodistas y combatir la impunidad, considerada por expertos como uno de los principales incentivos para que estos crímenes continúen ocurriendo.
Plano General
El asesinato de Alejandro Leyva trasciende el ámbito policial. Refleja una realidad estructural en la que el ejercicio del periodismo enfrenta amenazas permanentes cuando investiga corrupción, poder político o crimen organizado. En un contexto donde la libertad de prensa es un pilar de cualquier democracia, la persistencia de estos ataques y los altos niveles de impunidad plantean un desafío no solo para México, sino también para toda la región: garantizar que informar no siga siendo una profesión de alto riesgo.










