Aunque muchos dueños lo hacemos como una muestra de cariño, especialistas señalan que los alimentos preparados para humanos pueden provocar problemas digestivos, obesidad e incluso intoxicaciones en las mascotas.
Compartir un trozo de carne, un pedazo de pan o algún alimento de la mesa con perros y gatos es una práctica habitual en muchos hogares. Sin embargo, lo que para las personas puede parecer un gesto de cariño, para las mascotas puede convertirse en un riesgo para su salud.
Especialistas en comportamiento animal y nutrición veterinaria advierten que los requerimientos alimenticios de perros y gatos son muy distintos a los de los seres humanos, por lo que una dieta inadecuada puede generar desde molestias digestivas hasta enfermedades de mayor gravedad.
No todo lo que es seguro para las personas lo es para las mascotas
La etóloga clínica Daniela Araya, de Terapia Animal, explica que un alimento apto para el consumo humano no necesariamente resulta adecuado para perros o gatos.
«Muchos alimentos contienen altas cantidades de sal, grasas, azúcares, condimentos o ingredientes irritantes que pueden afectar el sistema digestivo de perros y gatos. Además, tienen requerimientos nutricionales distintos a los de las personas, por lo que su alimentación debe responder a sus necesidades específicas», señala.
Entre los efectos más comunes tras consumir alimentos no apropiados se encuentran vómitos, diarrea, dolor abdominal e hipersalivación.
En otros casos, el riesgo puede ser mucho mayor. Productos como el chocolate, la cebolla o las uvas son altamente peligrosos para muchas mascotas y pueden provocar intoxicaciones graves.
Una mala alimentación también afecta a largo plazo
Los especialistas advierten que el problema no siempre aparece de forma inmediata.
Mantener una dieta basada en restos de comida o alimentos preparados para personas puede favorecer el desarrollo de obesidad, trastornos digestivos y desequilibrios nutricionales que afectan la calidad de vida de los animales.
«Por mucho que uno quiera consentir a su animal de compañía, nuestra alimentación no es la misma y ese mismo acto de amor para ellos puede ser fatal», advierte Daniela Araya.
Las urgencias veterinarias por cambios bruscos en la dieta
La realidad también se refleja en las consultas veterinarias.
La Corporate Affairs Head de Royal Canin, Carolina Figueroa, explica que en Chile una parte importante de los tratamientos digestivos está relacionada con las llamadas transgresiones alimentarias, es decir, cuando una mascota consume alimentos distintos a su dieta habitual de manera repentina.
Según la especialista, prevenir estos problemas mediante una alimentación formulada específicamente para cada especie, edad y condición de salud sigue siendo la estrategia más efectiva para cuidar su bienestar digestivo.
¿Qué hacer si una mascota come un alimento inadecuado?
Si un perro o gato consume accidentalmente comida para humanos, lo primero es identificar qué alimento ingirió, la cantidad y el momento en que ocurrió.
Los especialistas recomiendan no inducir el vómito ni administrar remedios caseros sin indicación veterinaria.
Si el animal presenta síntomas como vómitos persistentes, diarrea intensa, dificultad para respirar, convulsiones, alteraciones neurológicas o un decaimiento evidente, debe ser evaluado por un médico veterinario lo antes posible.
El bienestar animal también pasa por evitar contenidos virales
Los expertos también hicieron un llamado a no exponer deliberadamente a las mascotas a alimentos o sustancias ajenas a su dieta con el objetivo de grabar videos o generar contenido para redes sociales.
«Aunque un alimento no sea altamente tóxico, provocar intencionalmente una respuesta de incomodidad o estrés no aporta beneficios para el animal y es contrario a las recomendaciones actuales de bienestar animal», concluye Daniela Araya.
Plano General
La creciente humanización de las mascotas ha fortalecido el vínculo entre las personas y sus animales de compañía, pero también ha generado hábitos que pueden afectar su salud. Compartir alimentos de la mesa suele interpretarse como una muestra de cariño, aunque especialistas recuerdan que el mejor cuidado comienza con una alimentación diseñada para sus necesidades nutricionales. En este caso, decir «no» a un trozo de comida puede ser una de las mayores demostraciones de cuidado.










