El astronauta estadounidense se retiró tras completar cuatro misiones y 549 días fuera de la Tierra. Durante su última estadía en la EEI perdió el habla durante unos 20 minutos y los médicos aún no han determinado qué ocurrió.
Después de tres décadas vinculado a la NASA, el astronauta Mike Fincke, de 59 años, dejó oficialmente la agencia espacial estadounidense. Su retiro ocurre pocos meses después de un episodio médico ocurrido durante su última misión en la Estación Espacial Internacional (EEI), que obligó a adelantar su regreso a la Tierra.
Fincke formaba parte de la misión SpaceX Crew-11 cuando comenzó a experimentar problemas de salud a principios de 2026. Aunque el incidente generó preocupación entre sus compañeros y el equipo médico, la NASA no entregó públicamente mayores detalles debido a las normas de privacidad que protegen la información médica de sus astronautas.
Tiempo después, el propio Fincke relató parte de lo ocurrido.
“Perdí el habla” durante unos 20 minutos
El episodio ocurrió durante una jornada aparentemente normal en la Estación Espacial Internacional. De manera repentina, Fincke perdió la capacidad de hablar durante aproximadamente 20 minutos.
Según contó posteriormente, sus compañeros se dieron cuenta inmediatamente de que algo no estaba bien y reaccionaron para asistirlo.
“Mis compañeros —que se pusieron alrededor de mí— definitivamente vieron que estaba en dificultades”, relató el astronauta en una entrevista con Associated Press.
El episodio llevó al equipo médico a evaluar su estado y finalmente se decidió que debía regresar antes de lo previsto a la Tierra.
Sin embargo, hasta ahora no existe una explicación definitiva para lo sucedido.
Los médicos descartaron un ataque cardíaco
Fincke explicó que, tras el episodio, no volvió a presentar problemas similares. También señaló que los médicos descartaron que se tratara de un ataque cardíaco y aseguró que tampoco se estaba ahogando en ese momento.
Aun así, la causa continúa siendo desconocida.
“Los médicos siguen sin entenderlo. Estamos casi 100% seguros de que se trata de algo relacionado con el espacio”, señaló el astronauta.
La NASA, por su parte, no ha entregado públicamente un diagnóstico sobre el episodio.
Una carrera marcada por cuatro misiones espaciales
El retiro pone fin a una extensa trayectoria de Fincke en la agencia espacial estadounidense.
Durante sus cuatro vuelos espaciales, acumuló un total de 549 días en el espacio y participó en nueve caminatas espaciales como parte de distintas operaciones vinculadas a la Estación Espacial Internacional.
Su trayectoria lo convirtió en uno de los astronautas con mayor experiencia de la NASA.
El administrador de la agencia, Jared Isaacman, destacó precisamente esa carrera al referirse a su salida.
“Pocas personas han tenido la oportunidad de marcar tantos capítulos de la historia de la NASA como Mike Fincke”, señaló.
Isaacman también valoró el aporte del astronauta a la formación de nuevas generaciones y al desarrollo del programa espacial estadounidense.
La NASA no vinculó su retiro con el incidente
Aunque la salida de Fincke ocurre pocos meses después de la emergencia médica, la NASA no señaló que su retiro estuviera relacionado con aquel episodio.
La agencia se limitó a destacar su trayectoria y sus décadas de servicio.
El caso, sin embargo, mantiene el interés por los efectos que las condiciones del espacio pueden tener sobre el organismo humano, especialmente mientras los programas espaciales internacionales preparan misiones de mayor duración y con destinos más alejados de la Tierra.
Para Fincke, su carrera termina después de haber pasado más de un año y medio acumulado fuera del planeta y de haber participado en algunas de las principales operaciones de la NASA en las últimas décadas.
Plano General
La historia de Mike Fincke deja una pregunta que va más allá de su retiro: ¿cuánto conocemos realmente sobre la respuesta del cuerpo humano a permanecer durante largos períodos en el espacio? Su episodio de pérdida temporal del habla no tiene, hasta ahora, una explicación médica definitiva, y la propia experiencia del astronauta apunta a que todavía existen fenómenos relacionados con la vida en órbita que la ciencia necesita comprender mejor.











