Los chilenos consumen en promedio dos tazas de café al día y prestan cada vez más atención a su calidad. Para las cafeterías, esa evolución está convirtiendo la tecnología, la precisión y el trabajo del barista en parte importante del negocio.
Abrir una cafetería puede parecer relativamente sencillo. Hacer que un cliente vuelva por el mismo espresso es otra historia.
El consumidor chileno está prestando cada vez más atención a qué café toma y cómo fue preparado. Según el estudio Atlas Category del Café, elaborado por CORPA Estudios de Mercado y citado en el comunicado, en Chile se consumen en promedio dos tazas al día.
Esa evolución también está cambiando el negocio. Para las cafeterías, ya no basta con disponer de una máquina y buenos granos: conseguir resultados consistentes se ha transformado en parte de la experiencia que ofrecen al cliente.
Y detrás de esa búsqueda hay una tecnología que acaba de cumplir 125 años.
Del café rápido a una herramienta de precisión
En 1901, el empresario y mecánico italiano Luigi Bezzera patentó una máquina que utilizaba un portafiltro y presión de vapor. Su objetivo era preparar una taza individual en pocos segundos.
La innovación sentó las bases de la máquina de espresso moderna. Más de un siglo después, el principio permanece, pero el equipamiento profesional ha evolucionado considerablemente.
Las máquinas actuales pueden controlar variables como temperatura, presión y estabilidad térmica. Algunos modelos incorporan sistemas multicaldera, controles electrónicos e interfaces digitales para ajustar la extracción a las características de cada café.
Para los negocios dedicados al café de especialidad, esa precisión permite trabajar con distintos orígenes y tipos de tueste sin perder consistencia entre una preparación y otra.
La tecnología también forma parte del negocio
El cambio tecnológico corre en paralelo con un consumidor más informado.
Franco Oppici, representante de Bezzera en Chile, sostiene que hoy los clientes valoran elementos que hace algunos años tenían menor protagonismo, como el origen del grano, el trabajo del barista y la tecnología utilizada.
Para una cafetería, poder reproducir una receta de manera consistente puede transformarse así en un elemento diferenciador.
La historia del espresso comenzó buscando rapidez. Hoy, para quienes hacen del café un negocio, el desafío parece estar en otro lugar: conseguir que la próxima taza sea tan buena como la anterior.
Plano General
La profesionalización del café también está cambiando las reglas para quienes emprenden en este mercado. Un consumidor más exigente eleva la inversión y los conocimientos necesarios, pero también abre espacio para negocios capaces de diferenciarse por calidad y experiencia.
A 125 años del nacimiento del espresso moderno, la tecnología sigue haciendo lo mismo que entonces: transformar la manera de servir café. Esta vez, también está transformando el negocio que existe detrás de cada taza.










