La senadora paraguaya Celeste Amarilla volvió a ocupar titulares internacionales luego de protagonizar una controversia con el delantero francés Kylian Mbappé, a quien dedicó una serie de comentarios considerados racistas tras el encuentro entre Francia y Paraguay por el Mundial.
Conocida por su estilo frontal y por sus frecuentes declaraciones polémicas, la parlamentaria liberal se convirtió en tendencia mundial después de publicar en sus redes sociales una serie de descalificaciones contra el capitán francés, cuestionando tanto su origen como su apariencia y comportamiento durante el partido.
Las publicaciones fueron realizadas luego de la derrota paraguaya frente a Francia. Amarilla calificó a Mbappé con insultos de carácter racial y, posteriormente, incluso lamentó que ningún jugador paraguayo lo hubiera enfrentado físicamente al término del encuentro. En otro mensaje profundizó sus ataques con expresiones ofensivas que generaron una ola de rechazo dentro y fuera de Paraguay.
La respuesta del futbolista no tardó en llegar. Mbappé calificó a la legisladora como una «mujer despreciable e indigna de su cargo», afirmando que sus palabras dañaban la imagen internacional de Paraguay y opacaban el histórico desempeño de la selección guaraní en la Copa del Mundo. Además, sostuvo que la senadora no representaba los valores del pueblo paraguayo.
Las declaraciones del delantero fueron respaldadas por autoridades francesas, incluido el presidente Emmanuel Macron, mientras que el Gobierno paraguayo también tomó distancia de la controversia. A través de un comunicado oficial, la administración del presidente Santiago Peña expresó que las declaraciones de Amarilla eran incompatibles con los principios de respeto, convivencia y dignidad humana promovidos por el país, enfatizando que correspondían exclusivamente a opiniones personales de la senadora.
Lejos de retroceder, Amarilla respondió exigiendo una retractación pública de Mbappé, argumentando que sus críticas no solo estaban dirigidas contra ella, sino también contra Paraguay. Asimismo, cuestionó la postura del Ejecutivo, al que calificó de «sumiso» frente a Francia.
Una figura acostumbrada a la controversia
Celeste Amarilla, de 61 años, inició su trayectoria política en 1982 al incorporarse al Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), participando además en la fundación de la rama juvenil de la colectividad. En ese período conoció a Franklin «Anki» Boccia, histórico dirigente opositor a la dictadura de Alfredo Stroessner, con quien contrajo matrimonio y tuvo una hija.
Aunque posteriormente desarrolló una extensa carrera en organismos públicos, retomó sus estudios universitarios en 2004 y obtuvo el título de abogada en 2008.
Su ingreso al Congreso se produjo en 2018, cuando fue elegida diputada por Asunción. Desde entonces se caracterizó por un estilo confrontacional y declaraciones que frecuentemente generaron controversia.
Uno de los episodios más recordados ocurrió en 2020, cuando fue suspendida durante 60 días sin goce de sueldo por la Cámara de Diputados, luego de afirmar que entre el 60 % y el 70 % de los parlamentarios habían llegado al Congreso mediante mecanismos ilícitos. La sanción fue impulsada por el entonces diputado Basilio Núñez, quien argumentó reiteradas faltas de respeto hacia sus colegas.
Pese a las polémicas, Amarilla consolidó una importante base de apoyo ciudadano, especialmente entre quienes valoran su estilo directo y sin filtros. Esa popularidad le permitió alcanzar un escaño en el Senado en las elecciones de 2023.
Las controversias continuaron en la Cámara Alta. En abril de este año protagonizó un nuevo enfrentamiento político al desafiar públicamente al presidente del Senado, Basilio Núñez, a exhibir su supuesto título de médico, en medio del debate sobre presuntos títulos universitarios irregulares de autoridades paraguayas.
Ahora, la senadora enfrenta una de las mayores crisis de su carrera política tras la repercusión internacional de sus comentarios contra Mbappé. Mientras organizaciones, autoridades y figuras públicas han condenado sus declaraciones, algunos parlamentarios paraguayos las han defendido como una reacción propia de una hincha apasionada.
En medio de la polémica, Amarilla incluso aseguró que había logrado una exposición internacional para Paraguay superior a la obtenida por el propio Gobierno, afirmando que «sin presupuesto» consiguió posicionar al país más que la administración de Santiago Peña con sus campañas oficiales.










