La propuesta de eliminar el Fondo CNTV desde 2027 se suma a reducciones en el Fondo de Fomento Audiovisual y en el programa Corfo para inversiones de alto impacto. El sector advierte que el ajuste podría afectar producciones, empleos y la actividad económica que generan los rodajes en distintas regiones del país.
La industria audiovisual chilena enfrenta un escenario de creciente incertidumbre ante los recortes presupuestarios que afectarían a algunos de sus principales instrumentos de financiamiento público.
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es el futuro del Fondo del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), mecanismo creado en 1992 para financiar programas de televisión de calidad y producciones nacionales.
La propuesta del Ministerio de Hacienda contempla descontinuar este fondo a partir de 2027, una medida que significaría un ahorro fiscal estimado en $5.650 millones, pero que al mismo tiempo eliminaría una de las principales vías de financiamiento para contenidos televisivos realizados en Chile.
Y no es el único ajuste que inquieta al sector.
El Fondo Audiovisual también enfrenta una reducción
El escenario presupuestario alcanza además al Fondo de Fomento Audiovisual, uno de los principales instrumentos destinados al desarrollo y producción cinematográfica y audiovisual en el país.
Según los antecedentes disponibles, este fondo enfrenta una reducción del 18%, equivalente a $5.491 millones menos.
A ello se suma el Fondo Corfo de Apoyo a Inversiones Audiovisuales de Alto Impacto, cuyo presupuesto tendría una reducción del 50%.
La combinación de estos ajustes ha encendido las alarmas dentro de una industria que depende de distintos mecanismos de financiamiento para levantar proyectos que, por sus características y costos, difícilmente pueden sostenerse exclusivamente mediante inversión privada.
El impacto puede ir mucho más allá de una película o una serie
Una producción audiovisual no moviliza únicamente a actores, directores, productores o técnicos.
Cada rodaje activa una cadena bastante más extensa de servicios asociados.
Alojamiento, alimentación, transporte, arriendo de equipamiento, construcción, vestuario, proveedores locales y servicios turísticos pueden formar parte de la economía que se genera alrededor de una producción, especialmente cuando las filmaciones se desarrollan fuera de Santiago.
Por eso, una disminución en el número de proyectos también podría tener consecuencias en las regiones que durante los últimos años han buscado posicionarse como locaciones para producciones nacionales e internacionales.
El debate sobre los fondos audiovisuales, entonces, excede al mundo cultural y alcanza también dimensiones vinculadas con empleo, inversión, turismo y desarrollo territorial.
Una industria que venía aumentando sus exportaciones
Los recortes aparecen, además, en momentos en que las industrias creativas chilenas han incrementado su presencia internacional.
Durante 2025, las exportaciones del sector alcanzaron los US$106 millones, de acuerdo con los antecedentes entregados junto con la alerta presupuestaria.
La información disponible también sitúa el aporte de las industrias creativas en torno al 2% del PIB nacional y destaca su capacidad para generar empleos directos e indirectos.
En ese escenario, la discusión que comienza a instalarse no apunta únicamente a cuánto puede ahorrar el Estado reduciendo estos programas, sino también a qué actividad económica podría dejar de generarse como consecuencia de esos recortes.
¿Qué ocurriría si desaparece el Fondo CNTV?
La eventual eliminación del Fondo CNTV sería particularmente significativa por su trayectoria.
Desde su creación en 1992, el instrumento ha permitido financiar producciones televisivas nacionales que difícilmente podrían haberse realizado únicamente bajo criterios comerciales.
Su desaparición a partir de 2027 obligaría a productoras y realizadores a buscar nuevas fuentes de financiamiento para proyectos que hasta ahora podían competir por estos recursos.
A eso se agrega la reducción simultánea de otros instrumentos, configurando un escenario que podría restringir las posibilidades de levantar nuevas producciones.
Todavía se trata, sin embargo, de una discusión presupuestaria. Por eso será clave observar cómo evoluciona la propuesta y qué ocurre finalmente con estos instrumentos durante su tramitación.
Plano General
La discusión sobre los fondos audiovisuales suele quedar atrapada en una falsa dicotomía entre “gastar en cultura” o ahorrar recursos públicos. La industria audiovisual funciona también como una actividad económica: contrata profesionales, compra servicios, moviliza equipos y puede llevar inversión hacia los territorios donde se realizan los rodajes. Eso no significa que cada fondo deba mantenerse intacto eternamente ni quedar fuera de evaluación. Significa que, si se decide reducirlos o eliminarlos, la discusión










