Más de 4.000 viñateros de la Agricultura Familiar Campesina recibieron apoyo de INDAP durante 2025. Hoy algunos producen espumantes, rosé, gin y brandy, mientras otros comienzan a abrirse paso en mercados internacionales.
La imagen tradicional de una pequeña viña campesina está cambiando. Sin abandonar cepas históricas ni formas de producción heredadas por generaciones, pequeños productores están incorporando tecnología, nuevos productos y estrategias para vender fuera de sus territorios.
Durante 2025, más de 4.000 viñateros de la Agricultura Familiar Campesina recibieron apoyo y asesoría de INDAP. Solo en el rubro vitivinícola, el organismo destinó $1.613 millones durante el último año.
Los recursos han permitido incorporar desde cubas de acero inoxidable y sistemas de control de temperatura hasta laboratorios y tecnologías de riego eficiente.
El Maule concentra 808 productores
El mapa de las viñas campesinas también se ha extendido.
Actualmente existen productores que vinifican o elaboran destilados desde el Valle de Codpa, en Arica y Parinacota, hasta el Valle de Cautín, en La Araucanía.
Según la cobertura de INDAP, Ñuble concentra 1.995 productores y el Maule otros 808, convirtiéndose en los dos principales territorios de esta agricultura vitivinícola.
Y la oferta ya no se limita al vino tradicional, el pipeño o la chicha.
Pequeñas viñas están incursionando en espumantes, rosé, sangría, gin y brandy, mientras otras avanzan en comercio justo, producción limpia y enoturismo.
También empiezan a mirar fuera de Chile. Siete viñas de Ñuble, por ejemplo, desarrollan una estrategia asociativa que ya llevó sus botellas a China para promoción y ahora apunta hacia Estados Unidos. Antes, una cooperativa de 14 pequeños productores del Itata había concretado el envío de 4.000 botellas de Moscatel de Alejandría a Suecia.
Los resultados también han llegado a los concursos. Desde 2017, la alianza entre INDAP y Catad’Or World Wine Awards registra 1.071 etiquetas presentadas y 239 medallas obtenidas por productores campesinos.
Plano General
El salto de estas viñas no consiste en abandonar su origen campesino, sino precisamente en convertir ese origen, sus cepas y su escala de producción en un atributo comercial. Tecnología y nuevos mercados están haciendo el resto.










