Chile reunió a policías y especialistas de distintos países para fortalecer la lucha contra el crimen organizado transnacional, con especial atención al rastreo, análisis e incautación de criptoactivos utilizados para mover dinero proveniente de actividades ilícitas.
La instancia convocó en Santiago a representantes policiales de Brasil, Estados Unidos, Australia, España, Estonia y Corea del Sur, quienes compartieron experiencias, herramientas y estrategias para enfrentar las nuevas formas de financiamiento de las organizaciones criminales.
El encuentro fue impulsado por la Policía de Investigaciones (PDI) y puso el foco en una transformación que ya es parte de las investigaciones contra el crimen organizado: seguir la ruta del dinero digital.
Criptomonedas: el nuevo desafío para las investigaciones policiales
El director general de la PDI, Eduardo Cerna, sostuvo que el objetivo es atacar directamente el patrimonio de las organizaciones criminales y no limitar las investigaciones a la incautación de armas, drogas o documentos.
“Sus inversiones, sus patrimonios, las estructuras que los encubren y defienden, eso es lo que debemos perseguir”.
En esa línea, Cerna explicó que la inteligencia policial y económica debe avanzar hacia aquellos mecanismos más difíciles de detectar, entre ellos los criptoactivos.
Actualmente, durante un allanamiento, los investigadores no solo buscan dinero en efectivo o documentación. También deben asegurar teléfonos celulares, computadores y otros dispositivos que pueden contener información relevante para reconstruir las operaciones financieras de una organización.
PDI advierte sobre el uso de criptoactivos por bandas criminales
Johnny Fica, jefe de la Prefectura contra el Crimen Organizado de la PDI, explicó que el uso de criptomonedas se ha convertido en una herramienta utilizada por distintas organizaciones para mover recursos y dificultar su rastreo.
Según señaló, en Chile esta modalidad está presente al menos desde 2020 y representa un desafío creciente para las policías.
El funcionario destacó que las instituciones deben desarrollar capacidades específicas para detectar, analizar e incautar fondos digitales, especialmente cuando las cuentas o plataformas utilizadas se encuentran fuera del país.
La preocupación no se limita a las criptomonedas. Las organizaciones criminales continúan utilizando mecanismos tradicionales de lavado de activos, dependiendo de su estructura, territorio y tipo de operación.
Cooperación policial para seguir la ruta del dinero
El seminario permitió compartir herramientas de análisis, software forense y experiencias de países que llevan años enfrentando este tipo de delitos.
Corea del Sur, España y Brasil expusieron metodologías relacionadas con la investigación financiera y tecnológica, mientras que Estonia aportó la experiencia de un país altamente digitalizado.
La cooperación internacional adquiere especial importancia debido a que las operaciones de las organizaciones criminales pueden involucrar simultáneamente a varios países, plataformas digitales y sistemas financieros.
Para los investigadores, esto obliga a coordinar el trabajo entre policías, fiscalías y tribunales de distintas jurisdicciones.
Organizaciones criminales operan como “multinacionales”
El inspector jefe de la Policía Nacional de España, Marcos Alvar, explicó que las estructuras criminales han evolucionado desde modelos verticales hacia organizaciones más dispersas y transversales.
Según su análisis, estas redes pueden incluso subcontratar servicios especializados, incorporando conocimientos tecnológicos y profesionales capaces de administrar sus operaciones financieras.
Alvar las describió como “multinacionales del crimen”, debido a su capacidad para operar internacionalmente y aprovechar herramientas tecnológicas disponibles en distintos países.
La dificultad aumenta cuando los fondos pasan por jurisdicciones que mantienen altos niveles de secreto financiero o funcionan como paraísos fiscales.
El crimen organizado mueve millones mediante criptomonedas
Las investigaciones desarrolladas en Brasil contra organizaciones como el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) han permitido detectar operaciones vinculadas al uso de herramientas cripto por montos que alcanzarían los US$1.100 millones.
En América Latina, investigaciones policiales también han detectado el uso de plataformas de criptomonedas por parte de organizaciones criminales en Chile, Colombia, España y México, particularmente para movilizar recursos provenientes del narcotráfico, la explotación sexual y otros mercados ilegales.
El desafío para las policías, por tanto, ya no está únicamente en identificar a quienes ejecutan los delitos, sino también en seguir la ruta financiera que permite mantener funcionando a estas organizaciones.
Plano General
El avance de las criptomonedas también está cambiando la forma en que se investiga el crimen organizado. Para las policías, seguir el dinero se ha convertido en una tarea cada vez más tecnológica y, al mismo tiempo, más internacional. La cooperación entre países aparece así como una pieza clave para evitar que las fronteras digitales terminen convirtiéndose en una ventaja para las organizaciones criminales.










